EL LIBERTADOR SAN MARTÍN Y SARMIENTO

por el Dr.ARTURO RICARDO YUNGANO

INTRODUCCION

    Es posible realizar un estudio sobre San Martín y Sarmiento, pues existen relaciones históricas, geográficas y personales. San Martín es el Primer Libertador y Sarmiento el Primer Maestro. Los dos pertenecen al género de los "constructores" si bien Sarmiento no es un puro como San Martín o Belgrano.

Se calificó a Sarmiento como traidor a raíz del conflicto entre Rosas y Chile, con motivo de la instalación de la colonia penal en el Estrecho; pero tal conducta debe atribuirse a la personalidad volcánica del sanjuanino y a la tremenda oposición al Restaurador. Por otra parte, Sarmiento se rectificaría en 1874, en carta al flamante presidente Avellaneda (1837-1885): "Hay que tratar a Chile con hechos consumados. Actúa y luego espera". Además, dentro de un marco comparativo, ¿qué calificativo merecería la conducta de Alberdi (1810-1884) en ocasión de la Guerra del Paraguay?

En el ámbito doméstico, San Martín y Sarmiento fueron buenos padres de familia, y de ello pueden dar fe Merceditas, Dominguito y Faustina.

SAN MARTIN Y LA FAMILIA SARMIENTO

1. El año de 1778. Panorama

El punto de partida de nuestro estudio debe situarse en el año 1778 y corresponde referirnos, brevemente, a su panorama histórico.

En esta época se inician los últimos cincuenta años de la dominación española a pesar de que en 1776 se crea el Virreinato del Río de la Plata. Un recuerdo de homenaje, aunque fugaz, para los motines indígenas ocurridos en Ecuador en contra de los abusos de los corregidores.

En 1778, Vértiz (1718-1798) es designado virrey y se ha creado la Capitanía General de Chile. En este año se instalan el Archivo de Indias en Sevilla, y la Casa de las Abadesas en Buenos Aires.

En Europa comienzan a sentirse los efectos de la independencia de los Estados Unidos y mueren dos de los grandes precursores de la Revolución Francesa: Voltaire (1694-1778) y Rousseau (1712-1778) y, además, el sabio sueco Linneo (1707-1778).

En el ámbito cultural, Mozart (1756-1791) se encuentra en su apogeo juvenil, y Beethoven (1770-1827) es un niño prodigio de ocho años. Nacen el poeta alemán Clemens Brentano (1778-1842) - autor de la comedia Ponce de León- y el italiano Hugo Foscolo (1778-1827).

2. Nacimientos ilustres

Tres de las personalidades más brillantes de la historia americana nacen en 1778: San Martín, O'Higgins (1778-1842) y Mariano Moreno (1778-1811). Y también nace en este año José Clemente Sarmiento, padre de Domingo Faustino.

3. JOSE CLEMENTE SARMIENTO

El 21 de noviembre de 1778 nacía en San Juan José Clemente Sarmiento hijo de José Ignacio y de Juana Isabel de Funes. Fue peón y arriero; cruzó varias veces la cordillera; casó con Paula Albarracín y de su unión nacieron quince hijos. Se adhirió al movimiento de Mayo; en 1812 recaudó fondos para la campaña de Belgrano; fue llamado Madre Patria e intervino en Tucumán.

En 1815, su nombre figuró entre los que pidieron que San Martín siguiera al frente de la Intendencia de Cuyo y que quedara sin efecto la designación del coronel Perdriel (1785-1832).

Fue protagonista de algunos incidentes que oscurecieron su nombre; sin embargo, San Martín lo confirmó en su grado de capitán, con noventa milicianos de San Juan cruzó los Andes y participó en Chacabuco, cuyo parte de victoria llevó a San Juan con trescientos prisioneros. San Martín recordaría estos episodios en 1846, en ocasión de la visita de Domingo Faustino.

En 1831, José Clemente Sarmiento fue condenado a muerte por Facundo Quiroga (1793-1835), pero se le perdonó la vida a cambio de una multa. Luego, emigró a Chile con su hijo y regresó a San Juan, donde murió en 1848.

4. Los Sarmiento y los Albarracín en la Campaña Libertadora

En homenaje a la intervención de la provincia de San Juan en la campaña sanmartiniana, justo es recordar las contribuciones de los integrantes de la familia de Sarmiento. Mercedes Sarmiento donó dos arrobas de yerba (cada arroba equivalía a once kilos y medio); Antonia Albarracín, dos pieles de carnero, y Josefa Albarracín, cuatro. Juana Josefa Sarmiento entregó cincuenta y dos cargas de aguardiente y seis de vino; Josefa Albarracín, un poncho, al igual que Tomasa Albarracín. Dos ponchos fue la contribución de Catalina Albarracín y una mula, la de Juana Sarmiento.

Damas sanjuaninas - entre ellas mujeres de las familias Sarmiento y Albarracín- bordaron la bandera para la IV División que, al mando de Cabot (1784-1837) cruzó la cordillera por el paso de Olivares y ocupó las provincias de Coquimbo y Atacama. La bandera bordada en San Juan se conserva en el Museo Histórico Nacional. También se encuentra en este Museo la bandera del Regimiento de Talavera   tomada en Coquimbo y donada a la provincia por Pueyrredón.

No debemos olvidar que en la Declaración Sanjuanina, del 3 de abril de 1815, en apoyo del sistema de Mayo figuran los nombres de José Clemente y de Domingo Sarmiento. Y que desde Valparaíso, San Martín dirigió un mensaje a los cuyanos y a los sanjuaninos.

III. San Martín y Sarmiento. Papel de éste   en la reivindicación del Libertador

1. Difusión de la Carta de Lafond

Gabriel Pedro María Lafond de Lurcy nació en París en 1801 y murió en esa misma ciudad en 1876. Prestó servicios en la marina mercante francesa y en 1821 actuó en la armada peruana por pedido de Tomás Guido (1788-1866). El 5 de septiembre de 1839, se reunió con San Martín en París para informarle sobre su obra Memoria de viajes alrededor del mundo. Se entabló entre ambos una cordial amistad y el Libertador le entregó una copia de la carta que había remitido al general Guillermo Miller (1795-1861) fechada en Bruselas, en 1827, con detalles sobre la entrevista de Guayaquil.

Sarmiento difundió la carta de Lafond; sin embargo, en 1851 duda de su autenticidad -¿acaso no habría aceptado el legado del sable del libertador a Rosas?-, pero en 1857 vuelve a rectificarse y acepta la veracidad del relato original, lo cual también se patentiza en la Oración fúnebre que pronuncia en ocasión de la llegada a Buenos Aires de los restos del Libertador.

2. Publicaciones en Chile

Distintos trabajos de Sarmiento publicados en Chile a partir de 1840 contribuyeron, en buena medida, a reivindicar allí la figura y la gesta sanmartinianas.

El 11 de febrero de 1841, publica en El Mercurio el artículo titulado "El 12 de febrero de 1817", firmado por Un teniente de artillería en Chacabuco. El artículo recibió el elogio de Andrés Bello (1781-1865)amigo de Bolívar (1783-1830) en Londres y autor de la famosa Gramática y del Código Civil de Chile.

En el comienzo del artículo leemos:

Es que veinticuatro años transcurrieron apenas desde que aquel memorable día alumbró en Chacabuco un combate de vida o de muerte para la independencia americana y ya ni se mentan los nombres ilustres que lo inmortalizaron. ¿Qué nos queda, mientras tanto, de tanta gloria?[...]

Tendamos la vista sobre esta época presente, aquí y en otros puntos de América. Escuchemos los juicios de esta generación ingrata que nos ha sucedido... oídla ya en sus odios que no turba ya el temor de los enemigos que nosotros destruimos para que ella se folgase tranquila; oídla echarnos en cara nuestros desaciertos y los crímenes de algunos, como si de- biéramos haber sido en todo superiores a la época en que nos tocó figurar..

Muchos americanos eran los destinatarios de los reproches de Sarmiento.

Con posterioridad, y también en El Mercurio, publica el 4 de abril de 1841 'Desde la Cancha Rayada a Maipú. 18 días en Chile', cuyo texto es de mayor jerarquía histórica y literaria, con referencia directa a protagonistas de la gesta: Las Heras (1780-1866), Deheza (1791-1872), Pedro Regalado de la Plaza (1787-1856), el español Manuel Barañao. En este artículo leemos:

Yo compadezco a aquellos que disfrutando de los bienes de la paz y la libertad, maldicen a los que los prepararon. ¡Impíos! ¿No habéis asistido con la historia en la mano a las luchas terribles de los pueblos que con- quistan su porvenir?

En 1842, por una ley del presidente Bulnes (1766-1866) y del ministro Aldunate (1797-1864), el Libertador y el general O'Higgins volvieron a figurar en la nómina del ejército chileno. El artículo de la ley decía:

... al General José de San Martín se le considerará por toda su vida como en servicio activo en el Ejército y se le abonará el sueldo íntegro correspondiente a su clase, aún cuando resida fuera del territorio de la República.

3. Disertaciones en Francia

Durante su estancia en París, Sarmiento disertó sobre San Martín, Belgrano y las guerras de la independencia de la América del Sur y el 1 de julio de 1847 lo hizo en el Instituto Histórico de Francia sobre Guayaquil. Mariano Balcarce (1807-1885) se encargó, después, de repartir el texto de la conferencia.

4. Otras publicaciones

A las anotadas con anterioridad, debemos agregar otras publicaciones de Sarmiento sobre el Libertador.

El 22 de noviembre de 1850 aparece en La Tribuna la noticia necrológica. El 17 de febrero de 1851, en El Sudamericano, 'El 12 de febrero mirado por el reverso'. El 17 de julio de 1851, un ensayo sobre San Martín y Belgrano.

En 1852, escribe El general San Martín: ensayo biográfico, y el 20 de agosto de 1857 aparece El general San Martín en la Galería de Celebridades Argentinas.

En 1880, pronuncia la famosa Oración fúnebre en ocasión de la llegada de los restos del Libertador y en 1884, en la Introducción a las Memorias Militares, reproduce las reuniones habidas en Francia.

IV. Las entrevistas de San Martin

1. Panorama de la época

Las reuniones entre el Libertador y Sarmiento se desarrollaron en los años 1846 y 1847. No está de más recordar, muy brevemente, los acontecimientos históricos, políticos y culturales ocurridos en esos dos años.

IV Las entrevistas de San Martín

a) Año de 1846

En este año los Estados Unidos declaran la guerra a México; el ex presidente ecuatoriano Juan José Flores (1800-1864), quien había combatido junto a Bolívar y declarado la independencia de su país en 1830, al ser derrocado en 1845 propuso a España la reconquista de América y, si bien hubo atisbos de la formación de un ejército en Santander, la amenaza de la flota inglesa contribuyó al fracaso del intento.

En Perú, el presidente Ramón Castilla (1796-1867) presidente entre 1844 y 1851 y entre 1858 y 1862 convocó a un Congreso Americano. Castilla iba a promulgar en 1860 la Constitución y la abolición de la esclavitud.

Juan María Gutiérrez (1809-1878) escribe América Poética; Antonio José de Irisarri (1768-1868), político guatemalteco que intervino en las guerras de la independencia de Chile y de Centroamérica, publica la Historia crítica del asesinato del General Mariscal de Ayacucho. Se crea la primera escuela normal en Panamá; Darwin (1809-1882) publica Observaciones geológicas para la América del Sur; se establecen los primeros astilleros en Chile y en Brasil, un molino harinero en Buenos Aires y fábricas textiles y de papel en Lima. En este año muere el papa Gregorio XVI (1765-1846) quien impulsó las misiones y defendió la libertad de la Iglesia frente a Rusia, Prusia y Portugal y le sucede Pío IX (1792-1878)  quien convocará al Concilio Vaticano de 1869-1870.

Comienza a afianzarse el nacionalismo italiano, que logrará la unificación política de la península; estallan rebeliones en Galicia y Cataluña; Luis Napoleón Bonaparte (1808-1873) huye a Inglaterra, y se establece en Canadá el régimen parlamentario.

Están en su apogeo Balzac (1799-1850); Dickens (1812-1870); George Sand (1804-1876); Mendelssohn (1809-1847); Berlloz (1803-1869) y Chopin (1810-1849). Dostoievski (1821-1881) alcanza fama, a pesar de su juventud, con Pobres gentes (1846). Comienza la difusión de las litografías de Daumier (1808-1879) que caricaturizaron la sociedad de su época.

El 16 de octubre de 1846 en el Hospital General de Boston, William Morton (1819-1868) efectuó la primera operación con éter para extirpar un quiste del cuello del joven Gilbert Abhot.

En este año de 1846 aparecen en Europa y en los Estados Unidos, las primeras impresoras rotativas.

b) Año de 1847

En 1847 continúa la guerra entre los Estados Unidos y México. Benito Juárez (1806-1872) es gobernador de Oaxacá; se reúne en Lima el Congreso Americano con asistencia de Bolivia, Chile, Ecuador y Colombia. Se funda Punta Arenas e Inglaterra levanta el bloqueo a Buenos Aires.

José Mármol (1818-1871) escribe Cantos del Peregrino; Andrés Bello publica su Gramática; Francisco Javier Muñiz (1797-1871) es consultado por Darwin; se instala el telégrafo en el Perú y muere José Joaquín del Olmedo (1780-1847) el poeta de la independencia que escribió Oda a Junín y Canto a Bolívar, y se había opuesto a la unión de su país con Colombia.

Se acentúan las convulsiones sociales y políticas en Europa, las que harán crisis en 1848; se reúne el Segundo Congreso Comunista en Londres, el Risurgimento se afianza en Turín y se descubren yacimientos de oro en California.

Ha alcanzado su apogeo Poe (1809-1849) y Longfellow (1807-1882) escribe Evangeline. Emily Bronte (1818-1848) publica Cumbres borrascosas, obra que tanto nos conmovió en nuestra juventud.

Amiel (1821-1881) inicia su famoso Diario; Lamartine (1790-1869) escribe la Historia de los Girondinos; Michelet (1798-1874) inicia la Historia de la Revolución Francesa, que concluirá seis años más tarde; Verdi (1813-1894) estrena Macbeth en Florencia.

Helmholtz (1821-1894) formula los principios matemáticos de la conservación de la energía; los Krupp fabrican los primeros cañones de acero.

Por último, en este año de 1847 nacen Edison (t 1931) y Alejandro Graham Bell (t 1922) y muere Mendelssohn.

e) Síntesis

Este ha sido, a grandes rasgos, el panorama de los acontecimientos históricos, políticos, culturales y científicos de los años 1846 y 1847, muchos de los cuales fueron conocidos por el Libertador y por su visitante.

2. El viaje de Sarmiento

El gobierno de Chile, con la firma del ministro de Instrucción Pública don Manuel Montt (1809-1880), envió a Sarmiento a Europa y a los Estados Unidos con el objeto de conocer diversos sistemas de educación. El viaje transcurrió entre 1845 y 1848. Salió de Valparaíso el 28 de octubre de 1845 en el barco Enriqueta; permaneció dos meses en Río de Janeiro y desde allí, en  La Rosa, se dirigió a Europa, desembarcó en El Havre el 6 de mayo de 1846.

En numerosas oportunidades, Sarmiento. fue recibido por San Martín en Grand Bourg; algunas con fecha exacta -24 de mayo, 20 de junio y 4 de agosto de 1846 y 18 de julio de 1847- y otras de cuyas fechas no tenemos constancia fehaciente pero que, sin duda, ocurrieron.

Sarmiento llevó, durante todo el tiempo del periplo, un detallado Libro de viajes con constancia de lugares y gastos y escrito en el idioma de cada país que visitó.

3. Sarmiento en Grand Bourg

El 10 de mayo de 1846, Sarmiento llegaba a París y el 24 de mayo era recibido por el Libertador; lo acompañaba Manuel Guerrico (1800- 1876), quien también había introducido en Grand Bourg a Alberdi y a Florencio Varela (1807-1848).

Guerrico había emigrado de Buenos Aires en 1839, luego del asesinato de su suegro, Manuel Vicente Maza (1779-1839); después de Caseros fue jefe de policía, diputado y senador. Durante su estancia en Francia fue devoto amigo de San Martín.

Sarmiento era portador de una carta y de un retrato de Las Heras para San Martín.

Durante su permanencia en París, Sarmiento concurrió con cierta frecuencia a Mainville, distante cuatro kilómetros de Grand Bourg lo cual facilitó numerosas visitas al Libertador- para conocer y estudiar el cultivo de la seda con Camilo Beauvis. Sobre el tema existen trabajos de Levene, Antonio Castro y de Pérez Aubone.

En carta remitida por Mariano Balcarce a Juan Bautista Alberdi , el 22 de septiembre de 1846, aquél le da noticias sobre las visitas del sanjuanino. A su vez, el 4 de septiembre del mismo año, Sarmiento escribe a su amigo y coprovinciano Antonino Aberastain (1810-1861).

... no lejos de la margen del Sena, vive olvidado don José de San Martín, el primero y el más noble de los emigrados... Me recibió el buen viejo sin aquella reserva que pone de ordinario para con los americanos, en sus palabras, cuando se trata de América. Hay en el corazón de este hombre una llaga profunda que oculta a las miradas extrañas...Ha esperado sin murmurar cerca de treinta años la justicia de aquella posteridad a quien apelaba en sus últimos momentos de vida política... He pasado con él momentos sublimes que quedarán grabados en el espíritu. Solos, un día entero, tocándole con maña ciertas cuerdas, reminiscencias suscitadas a la ventura, un retrato de Bolívar que veía por acaso; entonces, animándose la conversación, lo he visto transfigurarse.

Recordemos que Aberastain fue compañero de destierro en Chile luego de integrar el Salón Literario y la Asociación de Mayo y de desempeñarse como juez - era abogado- en 1836. Después de Caseros rechazó integrar la Corte Suprema. Era gobernador de su provincia cuando en 1861 fue derrocado por Arístides Aldao y por el coronel Francisco Clavero, quienes actuaban por orden del interventor Juan Saa (1819-1884), enviado por el presidente Derqui (1809-1867). Aberastain fue fusilado por la espalda en el paraje Álanios de Barbosa.

El 18 de julio de 1847, Sarmiento se despedía del Libertador y la familia de éste le obsequiaba una página en la que se había escrito algunos versos y pensamientos.

4. Sarmiento en París

Sarmiento llevó a Europa cartas de presentación y de recomendación del gobierno de Chile, sumado al prestigio de haber escrito un año antes (1845) la obra más importante de la literatura histórica, política y social y tal vez americana: Facundo.

Mientras efectuaba un curso de agricultura en Fontainbleau, Sarmiento conoció a Julio Belin (1815-1865), perteneciente a una familia de libreros e impresores. Belin se estableció en Chile en 1848, donde instaló una importante imprenta y se casó con la hija del prócer, Faustina Sarmiento (1831-1904).

Tenemos noticias ciertas de que durante su permanencia en París - capital de la cultura europea- Sarmiento frecuentó o conoció a importantes personajes. Entro éstos, podemos citar a los siguientes.

-Alexander von Humboldt (1769-1859), científico y explorador alemán que organizó y dirigió diversas expediciones científicas, entre ellas a América Central y América del Sur, ésta junto con el naturalista frances Aime Jacques Bonpland (1773-1858), tan ligado a nuestra historia científica.

-Alejandro Dumas (1802-1870), quien ya había publicado Los tres mosqueteros en 1844 y Veinte años después en 1845. Es posible que Sarmiento también hubiera conocido al joven Alejandro Dumas (hijo) (1824-1895), quien acompañaba a su padre a las tertulias literarias y que poco tiempo después, en 1848, publicaría La dama de las camelias, cuyo tema sirvió de base para La Traviata, de Verdi, estrenada en Venecia, en 1853.

- Honorato de Balzac (1799-1850), autor del vasto cielo de La comedia humana, que comprende ochenta y cinco obras.

- Eugenio Sué (1804-1857), autor de Los misterios de París (1843) y El judío errante (1846).

-Alfonso de Lamartine (1790-1869), poeta, historiador y político, autor, entre otras obras, de El ángel caído (1838) y La historia de los girondinos (1847). Ministro de Asuntos Exteriores en 1848.

- Jules Michelet (1798-1874), ideólogo liberal e historiador, quien en 1847 comenzaba su Historia de la Revolución Francesa.

- Frangois Guizot (1787-1874), político e historiador, ministro de Asuntos Exteriores de Luis Felipe (1840-1848), enemigo de toda reforma y autor de la Historia General de la Civilización en Europa.

- Louis Thiers (1797-1877), ministro de Luis Felipe; luego encabezó la oposición contra Luis Napoleón. Caído éste fue jefe del gobierno y sofocó el levantamiento de la Comuna de París en 1871. Thiers es el autor de una de las obras más completas sobre la Revolución Francesa.

Muchos de los personajes que Sarmiento trató en París y cuyos nombres, ideas y trabajos fueron del conocimiento de San Martín, aparecen mencionados en distintas obras del gran sanjuanino.

5. Sarmiento y el Instituto de Historia de Francia

El 22 de julio de 1847, Sarmiento fue designado miembro de primera clase del Instituto de Historia de Francia. M. Pongerville era el presidente y el general D'Artois, el secretario. Veinte francos abonó por el diploma e igual cantidad era la cuota anual. También Mitre (1821- 1906), Alberdi y Mariano Balcarce fueron miembros del Instituto. Pocos días antes - el 1' de julio -, Sarmiento había disertado sobre San Martín y Bolívar, aceptándose por tradición que el Libertador asistió a la conferencia, aunque su nombre no figura en el acta. En su exposición, Sarmiento efectúa detallado relato de la gesta sanmartiniana, a la vez que refiero su honda conmoción al conocer al Libertador. Dice Sarmiento:

Los americanos... luego de haber llegado a París y satisfecho la curiosidad que excita la gran ciudad toman el camino de hierro de Corbeil y descendiendo en la estación de Ris siguen las márgenes del Sena, desde Puente-Aguado hasta no lejos del olmo que, según la tradición, plantaron los soldados de Enrique IV que sitiaban París y llegan a un recodo desde donde se aparta una estrecha y tortuosa callejuela que se interna en las tierras. Grandbourg se llama el lugar de aquella armonía. Jardines cultivados con toda la gracia del arte europeo rodean una sencilla habitación y entre las veredas franqueadas de dalias y rosas variadas, que la vista descubre en el estío, presentanse aquí y allá plantas americanas que el viajero saluda complacido... - El monumento que los americanos solicitan ver allí es un anciano de elevada estatura, facciones prominentes y caracterizadas, mirar penetrante y vivo, en despecho de los años, y maneras afables y francas. La residencia del general San Martín en Grandbourg es un acto solemne en la historia de la América del Sur, la continuación de un sacrificio que principió en 1822 y que se perpetúa aún, como aquellos votos que los caballeros o los ascéticos de otros tiempos ligaban su existencia al cumplimiento de un deber penoso.

Parte de la conferencia está dedicada a la entrevista de Guayaquil y a la carta de Lafend.

Sobre Sarmiento en el Instituto Histórico de Francia debe tenerse muy en cuenta el excelente trabajo de Antonio R Castro publicado por el Museo Histórico Sarmiento en 1951.

Sarmiento mantuvo, con posteridad, relaciones con el Instituto y prueba de ello es que, en 1853, envió un trabajo titulado Plan para la regeneración de los países de América sobre la base de la enseñanza primaria y la inmigración.

6. Itinerario posterior

En su itinerario, Sarmiento conoció Madrid, Córdoba, Sevilla, Cádiz, Valencia, Gibraltar, Barcelona, Orán, Marsella, Roma - ya era papa Pío IX-, Amberes, Bruselas. En Inglaterra visitó Londres y en Cobden se le otorgó un doctorado en economía.

Posteriormente, se dirige a Nueva York, de aquí a La Habana, para regresar a Valparaíso en 1848.

Resulta de interés señalar que en muchos de los lugares conocidos por Sarmiento también había estado el Libertador. Así, San Martín fue ayudante del general Solano en Cádiz; estuvo con el general Castaños en Sevilla; infante en el Regimiento de Campomayor y comandante de dragones en Numancia. Combatió contra Napoleón en Bailen (1808); estuvo en Londres - en más de una oportunidad -, vivió en Bruselas antes de radicarse en Francia y conoció Roma.

Algunas coincidencias

1. Sarmiento militar

Sarmiento no fue militar, aunque esta condición fue cara en la vida del sanjuanino a quien se le reconoció,, a partir de 1851 grado en el ejército. A pesar de aquello, se anotan en la vida de Sarmiento muchos actos de heroísmo y de gran coraje, algunos de ellos dignos de los buenos capitanes de la historia. Así, en 1850 defendió, con armas en la mano, en Chile, al gobierno de Bulnes.

Luego del pronunciamiento de Urquiza (1800-1870), Sarmiento se incorpora, junto con Mitre, al Ejército Grande y se le reconoce, en Gualeguaychú, el grado de teniente coronel. Urquiza le encarga la redacción del Boletín de la campaña, que Sarmiento escribe junto con el alsaciano Berheim - éste luego fundaría Le Courrier de la Plata -, un oficial austríaco, dos tipógrafos alemanes y el dibujante y litógrafo italiano Carlo Penuti quien en 1848 llegó a Montevideo donde integró la legión garibaldina.Se incorporó después al ejército de Urquiza.

Sarmiento asistió al combate del Paso del Tonelero a bordo del navío brasileño Don Alfonso; estuvo en Caseros y entró en El Palomar, donde se apoderó de una bandera. Redactó el parte de la batalla, parte que integró el último número del Boletín (N' 26).

1 Con posterioridad, publicó Campaña del Ejército Grande. En 1853, se le reconoce el grado de teniente coronel de caballería en línea; en 1859 es Jefe del Estado Mayor del Ejército de Reserva; en 1861, auditor de guerra en el ejército de Paunero (1805-1871). Éste fue ascendido a general sobre el campo de batalla de Pavón y habría de calificar al sanjuanino como déspota jacobino. En 1863, Sarmiento fue ascendido a Coronel; en 1877 a General de Brigada y en 1882 a General de División.

Como Presidente de la República (1868-1874) concluyó la guerra con el Paraguay e inspiró, seguramente, la famosa frase de Mariano Varela (1834-1902): "La victoria no da derechos'.

Durante su presidencia se difunde el uso del telégrafo, que tan útil resultaría para la ocupación del desierto sureño concluida por el general Roca (1843-1914). Fundó el Colegio Militar (22 de junio de 1870), reorganizó - lo que fue una virtual refundación - la Escuela Naval (2 de octubre de 1872) y en 1873 creó el Arsenal de Zárate.

Como se advierte, Sarmiento realizó una importante obra en el plano militar que, a no dudarlo, hubiera merecido la aprobación del Libertador.

2. Preocupaciones navales

San Martín y Sarmiento se preocuparon por el desarrollo naval tanto para tiempos de guerra como para tiempos de paz.

La expedición al Perú exigió la formación de una flota, para lo cual San Martín envió a Manuel Aguirre (1785-1843) a los Estados Unidos y a Álvarez Condarco (1800-1835) y a Álvarez Jonte (1784-1820) a Inglaterra, con el objeto de adquirir algunos barcos. Estas gestiones merecen un estudio especial. Recordemos, solamente, los padecimientos de Aguirre, quien a pesar de haber sido encarcelado se lo puede considerar como un precursor ideológico de la doctrina Monroe (1758-1831). Álvarez Jonte, en cambio, contribuyó eficazmente a la creación de la escuadra que estaría al mando de lord Cochrane (1775-1860).

El Presidente Sarmiento formó también una escuadra con unidades de vapor: los acorazados El Plata y Los Andes, las cañoneras Paraná y Uruguay y las bombarderos República y Constitución.

3. Las cuestiones jurídicas y la causa americana

El Derecho, como objetivo esencial del Estado y presupuesto de la libertad y de la seguridad de los hombres y de los pueblos constituye también un motivo de especial dedicación en la vida de ambos próceres.

El 8 de octubre de 1821, San Martín dicta para el Perú un estatuto, base para la futura Constitución; también reforma el sistema carcelario y sanciona un reglamento a tal efecto, en 1822. A semejanza de lo dispuesto en la Asamblea de 1813, San Martín decretó en Lima el 12 de agosto de 1821 la libertad para los hijos de esclavos a partir del 28 de julio de dicho año; abolió las mitas y suprimió la tortura y las penas de horca y de garrote.

En 1850, Sarmiento escribe Argirópolis, obra utópica sobre los Estados Unidos del Río de la Plata con capital en Martín García y un sistema constitucional federalista. En 1853, publica los Comentarios a la Constitución, en la que demuestra una gran versación. El 27 de agosto de 1855 es designado profesor de Derecho Constitucional por el gobernador Obligado (1818-1870), si bien no llegó a hacerse cargo. En 1860 - junto con Vélez Sarsfíeld (1800-1875)-, es constituyente para la reforma constitucional y le cupo pronunciar el discurso de clausura el 11 de mayo de aquel año. El Presidente Sarmiento promulga el Código Civil el 1' de enero de 1871, redactado por Vélez Sarsfíeld y que aún nos rige, a pesar de algunas no muy felices reformas. En 1872 suprime la prisión por deudas.

Muchas de las obras sanmartinianas tienen su fuente en la Declaración de Derechos del hombre y del ciudadano de la Revolución Francesa. Es posible que el Libertador haya tenido noticia de la reforma judicial de José II de Austria (1741-1790), el cual abolió las servidumbres, así como también de la supresión de la tortura en Suecia a partir de 1800.

Tanto San Martín como Sarmiento lucharon por el Derecho, por la tolerancia, por la igualdad, por la reforma judicial y carcelaria, dejando permanentemente de lado los meros intereses materiales.

4. La educación

a) San Martín y su labor educativa

San Martín fue un hombre enfermo de cuerpo, robusto de corazón y sublime de alma, con perfil de apóstol, de educador y de patriarca. Podemos afirmar que, además de Libertador de América, San Martín fue un maestro y un educador en el mejor sentido de la palabra. Se preocupó por la educación de los soldados del ejército de los Andes; fundó bibliotecas en Mendoza, Santiago y Lima, y bajo su inspiración se desarrolló una gran labor educativa en la escuela modelo de San Juan.

Al regresar del Perú, se dedicó al cultivo de la tierra y a la educación de su hija, para quien escribió, ya en Europa y en 1825, las Máximas que trasuntan la obra de un maestro espontáneo e intuitivo. Ricardo Rojas dice que el padre viudo logró hacer de la niña rebelde que se llevó de Buenos Aires una mujer ejemplar por su cultura y por sus virtudes domésticas.

Recordemos las Máximas.

1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican.

2. Inspirar amor a la verdad y odio a la mentira.

3. Inspirar gran confianza y amistad,pero uniendo el respeto

4. Estimular la caridad con los pobres.

5. Respeto sobre la propiedad ajena.

6. Acostumbrar a guardar un secreto.

7. Inspirar sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.

8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.

9. Que hable poco y lo preciso.

10. Acostumbrar a estar formal en la mesa.

11. Amor al aseo y desprecio al lujo.

12. Inspirar amor por la Patria y por la libertad.

Guiado por Diógenes (413-327 a.C.) y por Séneca (4 a.C.-65 d.C.), con el espíritu de los nobles héroes romanos, e inspirado en Pitágoras (572-497 a.C.) era un verdadero iniciado en los secretos y resoluciones de los grandes problemas de la naturaleza humana.

Las reflexiones que anota en estas máximas - tolerancia y respeto a todas las religiones, amor a la naturaleza, dulzura para con los pobres, práctica del aseo, desdén del lujo- integran un pequeño gran tratado de educación.

La grandeza de este hombre se fundamenta sobre su capacidad para la victoria moral y el amor, a la vez que para el sacrifico y el renunciamiento. Resistió halagos y seducciones, y desoyendo el dulce canto de la sirena mítica, volvió más puro y más grande y fue contra toda tendencia malsana, con convicción de profeta, arrostrando la avalancha del error con la sola fuerza de la verdad, y amparado en su principio de la más elevada ética: Serás lo que debes ser, o no eres nada.

b) En Sarmiento se identifica el prócer con el educador

Es curioso señalar que este hombre que no tuvo escuela - fue instruido por el presbítero José de Oro (1775-1836)- se haya convertido en el maestro por excelencia y quien más ha luchado en la historia argentina y americana por la educación.

Oro era tío de Sarmiento. Fueron sus padres Juan Miguel de Oro y María Elena Albarracín. Abrazó, con todo ardor, la causa de Mayo y cruzó la cordillera como capellán del ejército libertador. Fue ministro, en 1831, en el gobierno de Tomás Albarracín (1779).

Para mejorar su educación, Sarmiento llevaba en San Francisco del Monte de Oro - donde se definió su vocación de maestro de escuela- un cuaderno cuyo título era Diálogo entre un ciudadano y un campesino.

"Salí de sus manos - escribe Sarmiento- con el corazón formado a los quince años, valentón como él, insolente contra los mandatarios absolutos, caballeresco y vanidoso, honrado como un ángel, con nociones sobre muchas cosas".

En varias páginas de Recuerdos de Provincia evocará con todo afecto al presbítero Oro.

Desde San Francisco del Monte y hasta su muerte, Sarmiento vivió constantemente educando. Supo como pocos ilustrar a su época, porque comprendió que el país necesitaba buenos maestros y muchas escuelas para aniquilar la barbarie del caudillismo. Fue esencialmente maestro, que equivale a decir civilizador. Amó a los niños y supo plasmar en el virgen yeso de la niñez inocente el pedestal para el futuro monumento de la Patria. Este hombre representa el tipo del civilizador y del transformador, que no sólo cambia por el cambio mismo, sino en vista de un proceso histórico y sociológico previo. Como todos los innovadores, chocó con los principios de muchos de sus contemporáneos, quienes no supieron penetrar el alcance de su obra, sin analizar que el valor positivo de sus ejecuciones no estuvo en el preciso momento de su culminación, sino en el más próximo o más lejano correr de los tiempos. Su camino fue largo y trabajoso. Las pasiones que tendieron su sombra en torno del hombre jamás dejaron huella profunda en su espíritu; supo perdonar a justo término cuando el calor de la lucha entenebrecía un tanto el panorama.

También San Martín perdonó a sus enemigos y ambos predicaron la verdad como fundamento de la educación y de la libertad.

El pensamiento de Sarmiento se patentiza en su afirmación: Necesitamos hacer de toda la República una escuela ,y su obra Educación Popular representa uno de los libros más completos de esta materia.

Las ideas pedagógicas de Sarmiento no están expuestas de manera ordenada. Cabe destacar, en lo que podría denominarse su sistema pedagógico, influencias de Condorcet (1743-1794), sobre todo en lo que respecta a la educación popular y a la educación de la mujer, e influencias de los principios pestalozzianos.

En Sarmiento se establecen estrechas relaciones entre la educación y los problemas de la sociedad y del Estado;   señaló que la verdadera base de la democracia estaba en la educación del pueblo, que concentró en su frase educar al soberano. Procuró además cambiar el curso de ciertas costumbres y creencias populares, especialmente en lo que se refería a la valoración de la misión del maestro.

En el aspecto didáctico creó un método para la enseñanza de la lectura - Método gradual de lectura -, destacó el valor de lo objetivo en la educación y preconizó la incorporación del aprendizaje de idiomas extranjeros.

Las biografías no fueron ajenas a su prolífica obra. Así, anotamos, entre otras, Vida de Jesucristo y las biografías de Francisco Javier Muñiz y de Dominguito. Asimismo, aspectos científicos - si bien ya superados- aparecen en Conflictos y armonías de las razas de América.

Las obras completas de Sarmiento comprenden cincuenta y dos tomos, la obra más vasta escrita en América.

5. Las cuentas

En el capítulo dedicado a la palabra Honor (séptima de las quince palabras simbólicas) del Dogma Socialista, Esteban Echeverría (1806- 1851) estudia las reglas de conducta del hombre privado (moral) y las del hombre público (honor). En su texto leemos:

El hombre de honor es veraz, no falta a su palabra, no viola la religión del juramento; ama lo verdadero y lo justo; es caritativo y benéfico... No prevarica; tiene rectitud y probidad, no vende sus favores cuando se halla elevado en dignidad... Es virtuoso, buen patriota y buen ciudadano...

San Martín y Sarmiento cumplieron cabalmente las reglas de Echeverría. Como prueba de ello recordaremos, a título de ejemplo, dos casos.

a) Mitre: Las cuentas del Gran Capitán (1878)

En oportunidad de rechazar su reelección presidencial, Washington (1732-1799) dijo: Los libertadores deben al pueblo minuciosa cuenta, hasta el último real, del tesoro público que administraron y gastaron.

San Martín llevó al detalle los gastos efectuados en Cuyo y en la campaña. Donó la mitad de su sueldo; remendaba su ropa y su calzado y cosía su camisa; comía, de regla, una vez al día y casi siempre de pie o en la cocina. Mitre refiere que, después de Maipú, Antonio González Balcarce (1775-1820) fue al tedéum con camisa prestada. ¡Grandes tiempos aquellos, agrega Mitre, en que los generales victoriosos no tenían ni camisa!

b) El diario de gastos de Sarmiento

Durante el viaje realizado entre 1845 y 1848, Sarmiento llevó una Libreta de gastos - se conserva en el Museo Histórico Sarmiento- día por día y concepto por concepto. En cada lugar, y en el idioma de cada país, paseos, vestimentas y algunos no muy sanctos. Pero todo se anotó, con honestidad y transparencia, entre el 6 de mayo de 1846 y el 8 de diciembre de 1847. Así leemos que el 24 de mayo de 1846 - primera visita al Libertador- gastó cinco francos en el viaje.

6. La muerte

a) SAN MARTIN

De acuerdo con mi criterio, hubo alguna semejanza etiológica en cuanto a la causa de la muerte de nuestros próceres.

San Martín, como se dijo con anterioridad, fue un hombre enfermo de cuerpo que sufrió heridas y contusiones y padeció infecciones (fiebre tifoidea en Chile, severas afecciones gastrointestinales en Europa); fiebre reumática (?); úlcera duodenal, problemas respiratorios permanentes. Fueron éstos, seguramente, y por el enfisema o por la fibrosis pulmonar, los que determinaron la insuficiencia cardíaca derecha progresiva, resultado, además, de la hipertensión prolongada de la circulación menor. En suma, la causa de la muerte del Libertador se debió a una insuficiencia cardíaca derecha progresiva.

b) SARMIENTO

Por su estado de salud, Sarmiento se traslada, en 1888, a Asunción. Habita el hotel La Cancha, ex residencia de Mme. Elisa Lynch (1833-1886), la amante irlandesa de Francisco Solano López (1827-1870). Cinco días antes de su muerte - el 6 de septiembre -, realiza su último acto de civilizador: hace brotar agua en el terreno donde se construía una casa. Ese día sufre un ataque; la junta médica que se celebra el día 10 diagnostica lesión orgánica del corazón. Su hija y Aurelia Vélez Sarsfíeld (1836-1924), además de otros familiares y amigos, lo acompañaron en sus últimos días. Pero, cuál fue la causa de su muerte? Al ir envejeciendo, fueron estrechándose las arterias coronarlas; aumentó la tensión arteria¡ y el miocardio fue incapaz de hacer frente al sobreesfuerzo. Sobrevino una insuficiencia cardíaca congestivo con hipertrofia del ventriculo izquierdo, que se contraía cada vez con menor vigor, percibiéndose, a la palpación, un impulso débil, en lugar del poderoso latido esperado. El día 10 por la mañana le dijo al ministro argentino: 'Sus atenciones me han ayudado a vivir..."; fueron sus ultimas palabras lúcidas. Por la noche deliraba, pero se cuenta que repitió varias veces la palabra 'triángulo'. ¿Recordaría su iniciación masónica? Los ojos fijos miraban sin ver; cerca de la medianoche fue llevado a su catre de hierro y poco después de las 2, del día 11, el sirviente vasco llamó a la hija: "... El general está muy mal... el general está muy mal...'. Faustina mandó buscar a un sacerdote. El general se volvió sobre su lado izquierdo y abrió repentinamente los ojos. La muerte se produjo el martes 11 de septiembre de 1888, a las 3 de la mañana. Tenía 77 años.

c) Semejanza

El Libertador sufrió la claudicación del corazón derecho y Sarmiento la hipertrofia del ventriculo izquierdo.

¿Habría en estas semejanzas - o diferencias- algún presagio político?  Lo cierto es que la vida necesita de ambos lados del corazón siempre que funcionen bien y con honestidad.

7. LOS TESTAMENTOS

Los dos próceres hicieron testamento, a pesar de sus muy escasos bienes. Los clásicos sostenían -y nosotros lo repetimos- que la facultad de testar responde a un sentimiento natural del ánimo y es, después de la religión, el más dulce consuelo del hombre cuando concluye su vida o cuando ya se advierte, como decía Séneca, que magnífica cosa es aprender a morir.

San Martín redactó su testamento en forma ológrafa, es decir, de su puño y letra, en 1844, en París, a los 65 años.

Sarmiento utiliza la misma forma legal, el 16 de noviembre de 1886, cuando ya había cumplido 75 años.

Ambos testamentos se inician con una invocación a Dios Todopoderoso. Los dos designan como heredera universal a sus respectivas hijas: Mercedes y Faustina. En ambos se efectúan legados de sumas de dinero para las hermanas: para María Elena San Martín, mil francos anuales; y para Bienvenida (1804-1900), Rosario (1812-1902) y Procesa Sarmiento, treinta pesos mensuales.

San Martín lega el sable a Rosas y el que él creía ser el estandarte de Pizarro al gobierno del Perú, y Sarmiento lega sus libros, cuadros, bronces y mapas a la Biblioteca Franklin de San Juan.

En los respectivos testamentos se patentiza, por último, la modestia de nuestros próceres. San Martín prohibe que se efectúe ningún género de funeral, y Sarmiento considera que el sepulcro de mármol donde descansan los restos del capitán Sarmiento (Dominguito) no es adecuado para un anciano.

Deseo dejar constancia de que en mi curso de Derecho de Familia y Sucesorio, en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad del Salvador, el análisis jurídico e histórico del testamento del Libertador, es tema del programa y pregunta de examen.

En el capítulo III de esta exposición, hemos mencionado algunos de los numerosos trabajos que sobre el Libertador escribió Sarmiento.

Sin embargo, deseo ahora detenerme un instante sobre dos de ellos.

VI. Los escritos de Sarmiento sobre San Martín

1. Discurso sobre San Martín y Bolívar

Este excepcional trabajo, valioso no sólo por su contenido histórico sino por el estudio de la personalidad de ambos próceres y por la aguda interpretación de los hechos de la independencia americana, fue presentado por Sarmiento en el acto de su recepción como miembro del Instituto Histórico de Francia el 1 de julio de 1847.

Fue editado al año siguiente en Valparaíso y reproducido en 1951 por el Museo Histórico Sarmiento, con un valioso estudio previo, como ya hemos dicho, de Antonio R Castro.

En su trabajo, Sarmiento reproduce la carta del Libertador a Bolívar fechada el 29 de agosto de 1822 y difundida, como sabemos, por Lafond.

Nunca está de más recordar parte del texto de San Martín:

Los resultados de la entrevista no han sido los que me prometía para la pronta terminación de la guerra; desgraciadamente, yo estoy firmemente convencido o que Ud. no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus ordenes con las fuerza de mi mando o que mi persona le es embarazoso...

 

En el análisis de la carta Sarmiento dice:

He aquí un testamento en que un hombre eminente lega a otro la gloria, el poder adquirido, con todas las prevenciones necesarias, para que su heredero aproveche de las ventajas del legado...

Y más adelante agrega:

En San Martín era la renuncia en la flor de la edad de toda su existencia venidera; de la mitad de una obra feliz y gloriosamente comenzada..

Aquella acta de abdicación voluntaria... es la última manifestación de las virtudes antiguas que brillaron al principio de la revolución de la independencia sudamericana...

Resulta de interés señalar que en el año de la batalla de Maipú -1818- se representaba en Buenos Aires las jornadas de Maratón. Su protagonista es el ateniense Arístides (540-467 a.C.), llamado el Justo. El triunfo de Maratón sobre los persas se debió, en buena medida, a su intervención. Desterrado por Temístocles (528-459 a. C.), fue llamado luego, triunfó en Platea y Salamina, y organizó la Liga de Delos que dio sustento para la hegemonía de Atenas.

La obra que se representaba en Buenos Aires reproduce las históricas palabras de Arístides: Renuncio a la ambición, a la gloria, a la inmortalidad; te dejo, Milcíades, el mando del ejército...

Fácil resulta advertir el paralelismo entre las palabras de Arístides y las del Libertador, después de Guayaquil.

2. Vida de San Martín

Parte de los numerosos trabajos de Sarmiento sobre el Libertador fueron recopilados en la obra del epígrafe en ocasión del cincuentenario de la muerte del sanjuanino. Editorial Claridad publicó dos ediciones de la obra con un estudio del Galván Moreno. La obra reúne catorce trabajos cuyos títulos recordamos:

1. Primeros escritos en Chile. II. La victoria de Chacabuco. III. Los dieciocho días en Chile. IV San Martín en el ostracismo. V. San Martín y Bolívar. VI. Bolívar y San Martín. VII. Las culebrinas de San Martín. VIII. El general Don José de San Martín (en el "Almanaque pintoresco e instructivo"). IX. Biografía del general San Martín (en la "Galería de hombres célebres de Chile"). X. Necrología del general San Martín (La Tribuna, 22/XI/1850). XI. El general San Martín ("Galería de Celebridades Argentinas"). XII. José de San Martín (Oración fúnebre). XIII. Las leyes penales del ejército de San Martín. XIV Conferencia de Guayaquil.

3. Las culebrinas de San Martín

Una breve referencia a este trabajo por cierta coincidencia que le dio cuando Sarmiento era presidente. En primer término, recordemos que la culebrina es una pieza de artillería larga y de poco calibre. Dice Sarmiento:

... Eran cuatro, esbeltas y elegantes como cuello de cisne. Debió dejarlas San Martín, como demasiado grandes para pasar la cordillera. Esto era en 1820, creo. En 1829 las encontré en Mendoza y formaron la base del tren de artillería del ejército que contra Aldao llegó el general Moyano...

En 1872, el presidente Sarmiento visitó el Parque de Buenos Aires y encontró aquellas bellas piezas. Creo que las trajo el general Pacheco del interior, dijo el Comandante. Las culebrinas de Mendoza exclamó Sarmiento, y se echó sobre una de ellas, con tanta efusión como si fuera un amigo de años ausente.

VII. LA ORACION FUNEBRE DE 1880

Dos de las oraciones fúnebres más brillantes de la literatura americana - dignas de Bossuet (1627-1704)- fueron pronunciadas por Sarmiento y por Avellaneda en ocasión de la llegada de los restos del Libertador a nuestro país.

1. La muerte de San Martín

Félix Frías (1816-1881) relata lo acontecido el 17 de agosto de 1850. Del cementerio de Boulogne-Sur-Mer, los restos de San Martín fueron trasladados en 1861 al cementerio de Brunoy junto a los restos de su nieta María Mercedes Balcarce y San Martín, muerta en plena juventud (1833-1860).

2. Intentos de traslado del cadáver

Poco después de la muerte del Libertador hubo distintos intentos y gestiones para repatriar sus restos. Rosas (1793-1877) comisiona a Arana (1786-1865) a tal efecto; en 1864, los diputados Adolfo Alsina (1829- 1877) y Martín Ruiz Moreno (1833-1919), último diputado sobreviviente del Congreso de Paraná preparan un proyecto de ley; en 1870, Guerrico solicita la adquisición de un solar en la Recoleta.

No debemos olvidar que el presidente José Balta (1814-1872) del Perú firmó un decreto el 12 de abril de 1869, refrendado por el ministro Pedro Gálvez - éste estuvo en el traslado de los restos a Brunoy y recibió el estandarte de Pizarro para llevar a su país , por el que se ordenaba la erección de un monumento a San Martín y se solicitaba autorización a la familia para traer al Perú los restos del héroe.

3. La Comisión Avellaneda

El 24 de abril de 1877, durante la presidencia de Avellaneda, se constituye la Comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador. La presidía Mariano Acosta (1825-1893); Salvador María del Carril (1798-1883) era el vicepresidente; tesorero Manuel María de Escalada (1823-1896); vocales, los generales Martín de Gainza (1814- 1888) y Julio de Vedia (1826-1892) y los doctores Félix Frías, Luis Sáenz Peña (1822-1907), Antonio Malaver (1835-1897) y Enrique Perisena. Como secretarios se desempeñaron Carlos M. Saravia (1829-1883) y Aurelio Prado y Rojas (1842-1878).

4. El traslado

Los restos fueron trasladados desde el cementerio de Brunoy al puerto de El Havre, donde, despedidos por Mariano Balcarce, se embarcaron en el Villarino, que arribó a Buenos Aires el 28 de mayo de 1880.

5. Los discursos

El general Sarmiento habló en nombre del ejército en el Muelle de las Catalinas.

Recordó la virtud de la renuncia voluntaria del Libertador, efectuó un paralelo entre Bolívar y San Martín, reprodujo declaraciones recogidas de boca de éste y reiteró los dichos de 1846 sobre la carta de Lafond.

En una cureña, los restos fueron trasladados a la plaza San Martín, en la que pronunció su alocución el presidente Avellaneda.

Luego, en un carro fúnebre - según el modelo de la carroza funeraria del duque de Wellington -, construido por los hermanos Carlos y Adolfo Sackman y por Germán Schweil, fueron llevados a la Catedral, donde el arzobispo Aneiros (1826-1894) los recibió, fueron velados por los generales José María Bustillo (1816-1910), Juan Esteban Pedernera (1796-1886) y José María Francia (1818-1887).

La Comisión había encargado al escultor francés Alberto Carrier Belleuse (1824) la ejecución del mausoleo erigido en la capilla catedralicia, cuya construcción dirigió el escultor italiano Romairone, quien había llegado a Buenos Aires en 1870.

En 1906, fueron depositadas en esa capilla las cenizas del general Las Heras y en1966, las de Tomás Guido.

6. Parte final de la Oración Fúnebre de Sarmiento Recordemos el final del discurso de Sarmiento.

A nombre de la presente generación, recibimos estas cenizas del hombre ilustre, como expiación que la historia nos impone de los errores de la que nos precedió... Que otra generación que en pos de nosotros venga, no se reúna un día en este mismo muelle, a recibir los restos de los profetas, de los salvadores que nos fueron preparados por el Genio de la Patria y habremos enviado al ostracismo, al destierro, al desaliento y a la desesperación. Conduzcamos, señores, este depósito al lugar que la gratitud pública tiene deparado.

VIII. Paralelo entre Sarmiento y San Martín

Veamos ahora la posibilidad de establecer alguna suerte de paralelo entre ambos próceres en cuanto a los aspectos esenciales de su vida y de su trascendencia.

1. Maestros

Los dos fueron maestros en el sentido cabal de su misión. La enseñanza fue su apostolado; ambos pusieron al servicio de la Nación todo el fervor patriótico y el afán de mejoramiento colectivo. Ambos fueron producto de su esfuerzo personal y ejercieron gran influencia sobre la niñez.
Si San Martín no hubiera sido el Libertador de América pudo haber sido un maestro como Almafuerte (1854-1917) o un misionero.
Y Sarmiento, por su parte, luchó con la espada, con la pluma y la palabra.
Los dos pudieron enseñar a los jóvenes los versos de la Oda II del Libro Tercero de las Odas de Horacio (65-8 a.C), que dicen:
 
Con gusto aprenda la estrechez el joven...
Pero es dulce y noble
morir por la Patria.
La muerte acosa
al que cobarde huye
y no perdona
rodillas que se doblan...
También el silencio
la virtud ensalza...

2. El bien moral

El bien moral fue imperativo categórico de sus vidas y horizonte de su razón, de su intuición y de su voluntad.

Ignoro si nuestros próceres leyeron La Política de Aristóteles (384-322 a. C), pero ambos preconizaron que la sociedad organizada en un Estado debe proporcionar a cada uno de sus miembros lo necesario para su bienestar y felicidad como ciudadanos tanto en su aspecto material como moral, patentizándose así la idea del bien común, desarrollada por el Estagirita.l

3. La primera condición

En los estratos de una humanidad superior, el VALOR, dice Nietzsche (1844-1900), es el primero de los presupuestos. Ambos lo tuvieron y ambos fueron hombres en sentido cabal, es decir, íntegros y dignos. Y fueron algo más: fueron hombres-ideas con valor y fuerza como modelo para las generaciones posteriores.

4. La libertad

San Martín dio soberanía y libertad a medio continente americano y Sarmiento, a través de la educación, contribuyó, como pocos, a la libertad de los pueblos y de los hombres.

S. Su época

Ambos tuvieron que enfrentarse con principios retrógrados y mediocres de muchos de sus contemporáneos que no supieron comprender el alcance de sus obras. Ambos conocieron el exilio y la ingratitud. Los dos tuvieron un camino largo y trabajoso; sembraron ideas y hoy podemos cantar sus glorias. San Martín fue el Libertador; Sarmiento, el organizador.

6. El mensaje

El culto de los antepasados es el más legítimo de todos, dice Renán (1823- 1892), porque ellos han hecho de nosotros lo que somos. Dos cosas, agrega Ronán, constituyen el alma de una Nación. Una se halla en el pasado: un pasado heroico, grandes hombres y grandes obras para fundar el ser nacional. La otra se encuentra en el presente: honrar las glorias comunes del pasado, haber hecho grandes cosas juntos y querer hacerlas todavía. ¿Cumpliremos, ahora, con los postulados de Renán? ¿Tendremos presente el canto espartano: somos lo que fuisteis, seremos lo que sois?

7. Sarmiento presidente recoge la virtud sanmartiniana

"Fui nombrado presidente de la República dijo Sarmiento, y no de mis amigos... Un jefe de Estado debe ser como Melquisedec: sin padre, ni madre, ni genealogía". A diferencia de los sacerdotes levíticos, no se da a Melquisedec genealogía en la Biblia.

La máxima sanmartiniana alcanza también a Sarmiento:" Serás lo que debes ser o no eres nada".

Y Sarmiento fue lo que debía ser, es decir Maestro de América.

Los hombres mueren, las costumbre cambian, pero los mensajes de San Martín y de Sarmiento permanecen e influyen en nuestras vidas.

Permítanme volver a recordar una de las grandes virtudes sanmartinianas encarnadas en Sarmiento, tan olvidada en la actualidad: "Fui nombrado presidente de la República y no de mis amigos".

IX. Paralelo según otros autores

Recordemos, brevemente, el paralelo efectuado por algunos historiadores.

1. Alberto Palcos

Existiendo el Gran Capitán, Sarmiento es como el abanderado y el rescatador de su gloria. El heredero que prolonga en otros planos de las actividades públicas su apostolado libertador. Esta concordancia nos explica por qué nació Sarmiento soldado de San Martín, vivió honrándolo y murió con el anhelo de verlo glorificado en esa misma Escuela de la Patria, donde aprendió a dibujar su silueta y a bendecirlo.

2. Ricardo Rojas

Sarmiento sucedió a San Martín en nuestra América para otra epopeya de liberación y dijérase que fue al Grand Bourg a recibir del Patriarca la sagrada antorcha.

3. Paráfrasis

Otros textos vienen a nuestra memoria para ser aplicados a nuestros próceres.

a) Hólderling (1770-1843), el poeta alemán que buscó la armonía primitiva encarnada en la cultura "clásica, escribió el poema que puede ser referido a nuestros próceres:

Fulge en ellos

la alta llama del cielo; la primavera

los frecuenta y se demora,

tras ellos va la espiritual nube,

húmeda y gris y, a su lado,

la hermosura del día

Se detiene, dulcemente.

b) En los Libros Sagrados de los Profetas hemos leído:

Remitiéndolo todo a Dios, combatió valerosamente en defensa de las leyes, de la sociedad, de la Patria y de los ciudadanos; y así murió dejando a toda la Nación, ejemplo de virtud y fortaleza.

c) Ennio (293-169 a. C.) y Cicerón (106-43 a. C.). Ambos pudieron decir como aquél:

Nadie en mi muerte me honre con su llanto; yo andaré vivo en boca de los hombres.

San Martín había escrito, siguiendo a los clásicos, en la tumba de su amigo Aguado (1785-1842): "No busquéis entre los muertos al que vive".

Nosotros podemos, a nuestra vez, repetir las palabras de Cicerón:

Su abnegación y sacrificio fueron su gloria; quien aspira a merecerlo no debe prometerse por fruto de sus trabajos los placeres, las riquezas ni la tranquilidad; sino, al contrario, debe sacrificar su quietud por la de los otros, exponerse por el bien público a toda suerte de peligros y tempestades, a sostener los más crudos combates y, en fin, debe hacerse tan útil y amado que todos bendigan al Cielo porque le hizo nacer.

X. Conclusión. Conjuro de ideales

He procurado rescatar, a través de mi exposición, el importante papel de Sarmiento en la reivindicación de San Martín; el aporte de los Sarmiento y de los Albarracín al Ejército de los Andes; las entrevistas de Sarmiento y el libertador en el Grand Bourg; las coincidencias existentes en la vida pública y privada de ambos; la mención de los escritos del sanjuanino sobre el Padre de la Patria.

He intentado, también, establecer algún paralelo entre ambos. Sólo resta para concluir la exposición una suerte de síntesis final; lo que podría ser una unión de ideales para que el país reencuentre su rumbo de honestidad y de heroísmo que supieron trazar, entre otros grandes, San Martín y Sarmiento.

Digamos, entonces, para concluir que, solamente al conjuro del ideal sarmientino con el santo varón de la espada, la escuela, que debe ser pedestal de la República, y la República misma podrán cumplir con los ideales de unión nacional, afianzamiento de la justicia, promoción del bienestar general dentro de un marco de libertad para nosotros y para nuestra posteridad, bajo la protección de Dios, tal como lo señalaron, definitivamente, los constituyentes de 1853.

Nota: esta conferencia fue pronunciada por el Dr. YUNGANO el 20 de septiembre de 1995 en el acto de su incorporación pública a la ACADEMIA SANMARTINIANA como miembro de número.También, en similares términos, al incorporarse como miembro de número al INSTITUTO SARMIENTO de  SOCIOLOGIA e HISTORIA, en el CIRCULO MILITAR  en agosto de 1999.


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