" SARMIENTO HOY : LA NECESIDAD DE ARQUETIPOS

por Carlos Keller Sarmiento

Conferencia pronunciada en el Jockey Club de Buenos Aires el 21 de septiembre de 2001.

   "Algunos de los tantos admiradores de nuestro gran sanjuanino se han reunido hoy aquí para recordar a nuestro procer a los 113 años de su paso a la posteridad.

En un momento en que nuestra querida Patria respira dificultosamente, con una seguidilla tremenda de confusiones, desgracias y pasos en falso que ponen seriamente en duda nuestra existencia como nación previsible, libre y soberana, los argentinos estamos tratando de sobrellevar tal vez uno de los períodos más graves y difíciles de nuestra historia institucional.

Los valores que caracterizaron la gesta de nuestros Padres fundadores parecen olvidados, ignorados o soslayados. No acertamos a entender esta particular democracia tal como la ejercen los exponentes menos iluminados de nuestra clase política, que parecen ensañarse insistentemente solamente en el botín del poder. El abuso, la corrupción, el dinero fácil, la anulación de las barreras legales necesarias para asegurar el control del patrimonio nacional y eludir la debida transparencia que corresponde a la gestión de gobierno. Nos encontramos así indefensos contra la gran mentira, la parodia de la demagogia en sus más aberrantes expresiones, la vocación de eternizarse en el poder de políticos que van descubriendo también la forma de convertirse en titulares de privilegios hereditarios. Se instalan así dinastías familiares en provincias, las comunas y hasta en el Gobierno nacional, donde no sólo los parientes tienen ahora accesos privilegiados a modalidades de obtener más beneficios y enriquecerse, sino que se van fortaleciendo y protegiendo sus intereses mediante la entronización de los hijos, sobrinos y sus allegados como integrando una corte medioeval que domina todo el poder en su propio beneficio. Y el de su famlia por supuesto.

Y entonces no podemos sino recordar con nostalgia y orgullo nuestros Padres fundadores de la Patria. Y surge con una nueva luz, cada vez más fuerte, el recuerdo de la figura de Sarmiento, nuestro héroe civil más grande, el maestro por excelencia, y se proyecta como ejemplo claro de modelo e inspiración. Vivió pobre durante toda su existencia, con esa decencia esencial del hombre honesto y murió pobre. Su único hijo, Dominguito, en lugar de ser favorecido por su posición en algún cargo o privilegio, dió la vida por su Patria en las trincheras de Curupaytí, combatiendo en el Regimiento 1 de línea como un héroe a los 21 años. Para ellos sólo la Patria contaba , y estaba lejos en la primera prioridad de su existencia.

Para Sarmiento, EL GRAN SANJUANINO, había que educar al pueblo, a todos, por lo menos hasta terminar la escuela secundaria. 'Había que desarrollar el pais. Construir los ferrocarriles, los puertos, las fábricas, los diques, los institutos de investigación, las metodologías modernas de cultivar la tierra, obtener el máximo de la inmensa fertilidad de un país interminable con un futuro pródigo y maravilloso. Pero primero, la escuela, el cuidado de ese objeto preciado y único que es el niño, con su guardapolvo blanco y sus ilusiones intactas.

    Evocamos hoy y aquí al humilde provinciano de San Juan, con su historia personal llena de cicatrices ganadas en las mil batallas contra la adversidad, la tiranía, la ignorancia, la avidez y el salvajismo que dominaban las luchas fratricidas, la búsqueda de nuestro futuro, de nuestro lugar en el mundo. La unidad nacional, la superación de los conflictos entre las nacientes ciudades y la campaña, la absoluta necesidad de inventar, fabricar y consolidar una ARGENTINA fuerte, digna, orgullosa, contable, que permita a este puñado de hombres y mujeres que la habitaban, asegurarles una evolución feliz en los grandes momentos que se avecinaban en el mundo. Para  ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, pero además, para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino. Para que puedan llegar confiados a nuestras playas a contribuir con su ilusión, sus esfuerzos y su trabajo a crear una Patria nueva, sin cadenas ni compromisos que no sean los derivados de la paz, las coincidencias, el marco jurídico y legal, constitucional, democrático, amplio, generoso, justo, sin privilegios, con oportunidades iguales para todos. Privilegiando la igualdad y la idoneidad. No el parroquíalismo. No al populismo. No a la demagogia.

Que la libertad, el respeto mutuo y sobretodo al ordenamiento legal y moral, la ética, la maravillosa ética , sirva de marco permanente a una evolución ordenada, a un porvenir feliz y brillante. Donde no haya desposeídos ni desocupados, ni piqueteros, ni explotadores, ni huelguistas profesionales , ni nadie , ni aún los que viven en una de las ciudades más maravillosas del mundo que deba movilizarse en masa a la noche a buscar en los tachos de basura la posibilidad de su sustento diario. Gran parte de esta situación debemos encontrarla, lamentablemente, porque tenemos la impresión de que nuestros últimos gobiernos, han provocado o permitido la destrucción y el saqueo de sus finanzas, su riqueza, sus capitales, y sus fuentes de trabajo. Hay dudas si por malversación en su propio beneficio o por notable ineptitud. Pero sobretodo quebraron la ilusión, y la esperanza.

Personas desposeídas, desalentadas, que han llegado del interior del país y de los países vecinos en búsqueda de un porvenir mejor, dejando abandonados sus pobres metros de tierra o modo de vida que les permitía , aunque laboriosamente una economía mínima de subsistencia como fué en el pasado, o la posibilidad de ir formándose un marco decente de vida.

Pero las altisonantes e irresponsables promesas que quedaron truncas y en el aire, de demagogos y mentirosos, asegurando todo el bienestar y los bienes más preciados de este mundo por nada más que otorgar su voto, su apoyo político. Así comenzó el nacimiento de una clase privilegiada, los dirigentes políticos, ya convertidos en una especie de casta poderosa e insaciable. No el trabajo, sino la sumisión, las vacaciones gratis, las prebendas, para otorgarles el apoyo político. la afiliación obligatoria. No más trabajo, no más miseria, sólo por votar al salvador de turno, o a su parroquia de socios o colaboradores. Se cambió todo. El sentido del deber, de la responsabilidad, del necesario sacrificio para obtener las bases sólidas de una democracia creativa, duradera, consistente, educada, progresista.

     Se prefirió a los bombos, a los apuntadores, a las listas sábanas, a la demagogia y mentira alucinante, a los grandes cartelones, los colectivos alquilados por los partidos y los sindicatos y las organizaciones parroquiales políticas para ir a protestar, para hacer una huelga salvaje, romper los vidrios, destruir. A la gran estafa de un Parlamento sobredimensionado, generalmente corrupto , casi siempre inepto. Siempre al acecho de sus propias ventajas. A la usurpación fácil, rutinaria, a la demagogia barata del discurso que hace a los profesionales del alboroto y destructores del país y de sus estructuras, como si fueran los héroes de la recuperación de causas perdidas y en que su momento, no fueron defendidas con todos los medios a su alcance por la fuerza política de turno.

     Hablamos aquí de las empresas nacionales que fueron malvendidas, negociadas con coimas y nadie en el gobierno ni la oposición le dice a los que protestan, cierran calles, aeropuertos y ciudades, agreden a los derechos esenciales de los ciudadanos del país impidiéndoles hacer uso de su libertad de moverse, viajar o simplemente entrar al aeropuerto a recibir sus huéspedes o parientes, que el Gobierno, o el Estado no puede impedir despidos, correcciones, suspensiones. No les dicen claramente que no existen ya para el Estado o el Gobierno derechos eventuales adquiridos porque no tiene capacidad de intervención ni de nada en esas empresas. Porque fueron vendidas, definitivamente por un gobierno que permitio clausuras leoninas y coimas infernales en el operativo. Un gobierno que se titulaba popular y defensor de los trabajadores. Pero nunca ! dijo con voz clara estas verdades.

     Aerolíneas tiene ahora un propietario mayoritario, que es el Estado español a través de Iberia o de quien lo indique. 0 sea que no es más nuestra compañía de bandera como proclamaban algunos gremialistas para justificar la ocupación, el abuso. El Gobierno argentino no puede hacer mucho en este momento. Había que haber obligado al Gobierno anterior en el momento de su privatízación y venta, a que se tomen todas las medidas para asegurar los puestos de los trabajadores . Lo que si no sé si se hizo, es pedir cuentas a los que autorizaron la operación, saber si se cobraron tangentes, comisiones ilegales y para quien eran. Y sobretodo donde fué a parar el dinero!.

    Sarmiento hubiera defendido a la mayoría silenciosa, como la gran mayoría de nuestros próceres y hombres de Estado. Nos hubieran prevenido de la intemperancia de los agitadores profesionales, pero antes, ciertamente no habría permitido la venta de la Empresa ante la menor sombra de duda sobre su transparencia y verdadera necesidad. No hubieran podido jamás perjudicar a su Patria. No entraba en la cabeza de esos próceres la artimaña, la mentira, la estafa al país.

    Y mientras tanto la Argentina se paró y entró a derrapar hacia el desastre. Quedaron los socios de los corruptos, y los más capaces se fueron, o se están yendo. Aún hoy , en este país maravilloso que Dios nos dio, cada día nuevo surgen colas de jóvenes frente a los consulados de los grandes países, generalmente los mismos de donde llegaron nuestros antepasados, con mucha hambre y tanta pero tanta esperanza, esperando la bendita visa que les permita emigrar de la Argentina para trabajar y poder dar de comer a sus hijos. Y aspirar a un porvenir previsible sin tener que pagar que sufrir el desorden, la desorganización, el abuso cada día. Y Sarmiento donde esta?

    Será posible que en las cuatro o cinco generaciones que llegaron después de su muerte, no haya surgido un arquetipo que haya logrado un milésimo de las cosas maravillosas que nos legó nuestro Sarmiento ? Algo que permita albergar la esperanza de un gran cambio. Que ofrezca una alternativa al vaciamiento de los tachos de basura de los que tienen por parte de los que no tienen ? Que irnpida que se recorten sueldos, salarios, jubilaciones, beneficios sociales que fueron ganados con el sudor y el sacrificio de los argentinos para financiar los antojos y deseos de una tremenda oligarquía estéril y poco preparada de políticos oportunistas que vaciaron el país ? Que no hicieron nada de bueno, de positivo, de útil, de constructivo ? Que subsista en la ciudad y se incremento día a día, pordioseros, niños potencialmente delincuentes, la industria de la extracción. Que las cuentas de¡ Estado sean incomprensibles, llenas de trampas y evasiones espureas.

    No sé quien escribirá la historia de estas últimas décadas, que ha visto desbarrancarse un gran país, destruir o deteriorarse las pocas pero sólidas estructuras educacionales que nos dejaron los Sarmiento, los Mitre, los Roca, los Alberdi, los luchadores y pensadores que pensaban primero en su Patria,  rara vez en su patrimonio. Es que es terrible el estado de postración y de indefensión que tenemos en este momento por la ineptitud y avidez de los que tuvieron la responsabilidad de la conducción de nuestra patria en los últimos cincuenta años.

    Hoy nos encontramos con una Argentina totalmente arruinada, expoliada con 150.000 millones de dolares de deuda externa que no podremos pagar nunca. Con una desocupación que ronda el 20%, una subocupación alarmante. Hemos quedado fuera del circuito financiero pára obtener préstamos, porque nadie nos cree más las mentiras de terminar con el gasto del estado, una pesadilla horrible que parece no poder resolverse, y que nuestra bendita clase política no quiere ver ni encarar pues teme el fin de sus privilegios. Para ellos el Estado , el bendito gorro frigio debe seguir financiando sus correligionarios y amigos. Hasta el irresponsable fin de sus días que serán también los de nuestra querida Patria.

Pero se percibe ya algún perfil del arquetipo, de los arquetipos, de los argentinos nuevos que deban resucitar un gran País, restablecer la confianza de nuestro pueblo, no el sarcasmo agresivo de dirigencias parroquiales superadas, venales, enriquecidas sin que se mejorara su educación, su cultura, y ni siquiera su dicción elemental.

Pero también surge impetuoso el reconocimiento al esfuerzo comunitario, a la posibilidad y perspectivas extraordinarias de movilizar comunidades y grupos de opinión en búsqueda de la coordinación de esfuerzos colectivos. Es que es tan colosal la dimensión de todo lo que hay que hacer y tan vasto el panorama de las carencias que obligan a organizarse, coordinar, cooperar, y sobretodo estudiar y saber lo que pasó en el mundo de los países que se reconstruyeron tras tremendas conflagraciones mundiales - caso de los europeos particularmente destruidos como Alemania, Italia, Inglaterra, Japón - y tantos otros. Y nunca más en la vida delegar en el Estado o esperar que él haga los ajustes institucionales necesarios para vivir, desarrollarnos y crecer. No por ahora o hasta que se renueve totalmente la clase política.

    Hoy en día el probable arquetipo se personificaría tal vez en los grandes admininistradores de la vida de todos los días, en los ideólogos y sociólogos que demuestran una permanente inquietud en actualizar la problemátioca existencial de los argentinos.

    Que en lugar de prometer y pronunciar discursos, vean la manera de construir los caminos que nos faltan, y los construyan ya, enseguida, las modalidades de regular los ríos para que el país no se inunde, resolver los problemas de la educación, tan carenciada , insuficiente y olvidada, no sólo en su esencia sino en su condición de ser el único modo cierto de sentar bases para el progreso.

    En luchar por la transparencia en el manejo de los recursos del Estado y terminar con las dobles contabilidades, la coima, el robo permanente por y para la Corona como pudo describir la acción del Gobierno un conocido político que escribió sobre el tema. En desenmascarar a los próceres de turno, en terminar con esa Argentina 'fasuia', incontrolable, imprevisible que es lamentablemente la imagen que tenemos en el mundo. En este terreno, estamos junto a Uganda, Ecuador y Tanzania, en los últimos puestos de los países menos contables y viables. Hasta hace muy poco creíarnos orgullosa y tontamente que éramos los mejores de¡ mundo.

    Debemos pensar y apuntar hacia una Argentina viable que pueda duplicar sus exportacíónes de productos primarios cada dos años como es matemáticamense posible, con estímulos a la produccción y no con impuestos absurdos (como la renta potencial que desalienta e invita a irse del país a una de esas islas maravillosas del Caribe, llamados paraísos fiscales.) En impulsar y promover sin desmayos ni alternativas la producción de productos con valor agregado. En terminar con la burocracia inepta y absurda que obliga a que los argentinos que van al Uruguay, país hermano, socio, integrado en el Mercosur tenga que presentar documentos papeles, certificados, numeros de motor de los medios - abrir su portafolios, y dar examen ante cinco o seis burocratas - migraciones, policia, la compañia transportadora, avion o barco - aduana, etc. para viajar de Buenos Aires a Colonia. Todo esto no existe más en los países civilizados. Y luego, lamentablemente, porque evidentemente el mal ejemplo cunde, repetir el control y las molestias ante los servicios de ingreso en el Uruguay.

Ay! ¿ Sarmiento donde estas?

    Pero es justo  reconocer que se advierten pequeñas luces en el panorama ensombrecido de nuestra Patria. No ciertamente gracias a la clase política o a los legisladores o gobiernos - todos sobredimensionados - para halagar a los correligionarios, que supimos conseguir.

     Hay estudiantes que estudian, que tienen ambición de saber más. Que se presentan a becas para perfeccionarse y estudiar más y mejor. Hay un extenso número de ONG que hacen una obra maravillosa, actuando entre el Estado y la gente - a pesar del Estado y del Gobierno - en enfrentar carencias en todos los terrenos. Y estimulando la generosidad habitual de los argentinos hacen obra. Crean instituciones, logran objetivos, mejoran las situaciones críticas. Están y se involucran en los problemas y las carencias.

Ay! ¿ Sarmiento, donde estás ?

    De vez en cuando nos llegan noticias inesperadas que recibimos como bendiciones de connacionales, por lo general jóvenes que en el extranjero se destacan en alguna disciplina, en la investigación tecnológica, en la cátedra, en las actividades empresarias, industriales, culturales o académicas, que aquí en su Patria no pudieron llevarlas a cabo porque todo es difícil y laborioso. Complicado, desordenado, burocráticamente imposible.

    Pues esos son los arquetipos que necesitamos . Ejemplos luminosos de la voluntad de hacer, de llegar, de lograr. Encaramarse hacia la prestación, hacia la superación de si ,mismos. "Las cosas hay que hacerlas, mal pero hay que hacerlas", decía Sarmiento, el gran pragmático de la acción, de la iniciativa , del trabajo, de la actividad para hacer una Patria grande.

    Pero también comienzan a advertirse en el país, maestros, universitarios científicos, profesionales que sueñan y trabajan por un gran país. Deportistas y artistas. Todos. Estudiantes y alumnos que estudian. Que trabajan. Y tantos argentinos que se fueron a estudiar o a superar un período difícil de su vida y que regresan con nuevas esperanzas, a pesar del estado calamitoso de nuestras finanzas. Pero vienen porque no pueden más estar sin su sol, sus cielos azules, la tremenda nostalgia de sus pampas infinitas, sus cielos rebosantes de estrellas. Del calor de su gente, su familia, los recuerdos de su niñez. Nuestra historia que produjo una gran nación con posibilidades y oportunidades para todos. Sin distinción de orígenes o de clases sociales. La que recuerdan de su niñez y atesoran en lo más profundo de su alma.

    Sarmiento estaría orgulloso de ellos. Arquetipos significa " soberano y eterno, modelo original y único". No es lo mismo que ser "líder". Nostros tuvimos líderes. Perón y Menem se autoprociamaron líderes. Otros también aunque sin mayor éxito. Pero arquetipos es mucho más. Sarmiento es un arquetipo . Los líderes ejercieron el poder pero fracasaron como arquetipos. Y ya los estamos olvidando. Debemos construir todos juntos un gran país. De empeñar nuestra voluntad en superar este tremendo desconcierto que nos rodea y recuperar instituciones cuya vigencia y valor nos costó tanto atesorar a través de los años y los acontecimientos. Alojar en nuestro corazón la ética, la corrección, la honestidad , el culto al trabajo y el esfuerzo. Y sobretodo una justicia imparcial, independiente, sin condicionamiento a partidos o líderes carismáticos. A la solidaridad con nuestros connacionales, al amor a Dios, al respeto a nuestros prójimos y el cuidado de esa maravillosa institución que es la familia, núcleo sagrado de nuestra estabilidad. Un juramento de eterna fidelidad de ser mejores, generosos y solidarios. A ser verdaderos argentinos, como los que soñaron nuestros padres fundadores. De este modo llegarán otra vez los arquetipos. Dios lo quiera así .- Carlos Keller Sarmiento.-

C U R R I C U L U M

    Aunque el  más completo curriculum de nuestro Miembro de Número el Embajador Carlos Keller Sarmiento figura ya en esta página en su trabajo denominado "Sarmiento un hombre del Renacimiento",  nos complace volver a destacar que Carlos Keller Sarmiento nació en Buenos en 1934. Diplomático de carrera, ingresó en la Cancillería en mayo de 1953. Es Bachiller y Subteniente de Reserva del Liceo Militar General San Martin y Licenciado en Relaciones Internacionales y Diplomacia egresado de la Universidad del Salvador. Se desempeñó en numerosas responsabilidades en la Sede y en el Exterior, especialmente en la República Federal de Alemania, Austria, Italia, Santa Sede, Bélgica, Luxemburgo, Hungría, y Estados Unidos de América a través de 48 años de Servicio en las nueve categorías de la carrera. Fué Cónsul General en Amberes y en Nueva York, Representante Permanente ante el Organismo Internacional de Energía Atómica, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Consejo Mundial de la Alimentación, el Programa Mundial de Alimentos, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, integrando el Consejo Ejecutivo de estos Organismos en diversas oportunidades. Fué Embajador de la República en Hungría, Italia, República de Malta, Albania, República Federal de Alemania, y en la Cancillería, Director General de Política, de Organismos Internacionales y Tratados, de Europa Occidental, de Relaciones Económicas Internacionales, de América del Norte, y Jefe de la Secretaría del Ministro de Relaciones Exteriores. Fué Miembro de la Honorable Junta Calificadora y en dos períodos de¡ Consejo Superior de Embajadores.
    Fué elegido uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes de la República Argentina en 1969 y ha sido condecorado por los Gobiernos de Alemania, Austria, Italia, Santa Sede, Orden de Malta, Francia, Bélgica, Perú y Hungría. Habla seis idiomas y es miembro de numerosas instituciones políticas y sociales en el país y en el extranjero.
    Sus hobbys, son la familia, la navegación a vela, la lectura y el golf.Es actualmente  el Embajador más antiguo del Servicio Exterior de la Nación en actividad. Es casado, y tiene cuatro hijos y nueve nietos.Y, como buen sarmientista, no está en el planeta tierra como simple espectador,también es Miembro de Número del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia  y Vice Presidente de la actual Mesa Directiva.
 

Nos complace su notable trabajo, que aplaudimos por el acierto de sus observaciones, por el coraje  con que ha planteado las causas de nuestros infortunios y el patriotismo con el que muestra su esperanza y  su fe   en las generaciones venideras a las que quiere imitando a Domingo Faustino Sarmiento, de quien, precisamente y además, Keller Sarmiento es sobrino segundo bis nieto.