Defensa de la Avenida Sarmiento
Rosas seguira en el purgatoria de la historia.
Los argumentos del legislador O Donell y luego de la Comisión de Cultura y Comunicación Social para darle el nombre de Rosas a la avenida denominada Sarmiento en el tramo Plaza Italia avenida Del Libertado contrarían la letra y el espíritu de ley 83 de Nomenclatura urbana. Además contraría la sentencia de Marmo:"Como hombre te perdono mi carcel y cadenas. Pero como argentino, las de mi patria no". No pueden admitirse como sólidas razones de naturaleza institucional, histórica y cultural, las que se argumentan con la evidente finalidad de menoscabar a Sarmiento para elevar a Rosas a la consideración publica. Porque, no nos engañemos. De eso se trata. De elevar a Rosas rebajando al Maestro de América, al civilizador que hizo con su predica de educar al soberano y con su lucha contra las tiranías, con toda su pasión civilizadora, una sociedad civilizada, teniendo como base la plataforma de la razón y de la fuerza moral. Una democracia antitotalitaria, solidaria, pluralista y teista y una republica con soberania del pueblo, de la Nación, supremacía de la ley y de la condición humana. Porque, la verdad sea dicha, el propósito enmascarado en este proyecto no es otro que el de desalojar a Sarmiento, poco a poco, de la conciencia publica, para poner en su reemplazo a quien, representando en su época a la barbarie, impidió la organización nacional e hizo del deguello, del destierro y la confiscación sus obras de gobierno. Es que ahora nuestros próceres deberán poner las barbas en remojo? No nos desmentirán Sarmiento, Mitre, Paunero, Marcos y Nicolas Avellaneda, Juan Cruz Varela y Florencio Varela, Vicente Maza, Castelli, Gutierrez entre tantos que olvido imperdonablemente, la dura época de expatriados y otros fusilados. Se lo muestra a Rosas como el adalid de la soberanía con ignorancia de que fue precisamente quien desertó en la reconquista; que no participó en las guerras de la independencia y se dedicó a aumentar su fortuna; que en 1838 enfrento con ligereza a Bolivia y dejó indefensas a Jujuy y Salta; que aplaudió la agresión a la escuadra argentina por parte del Vizconde de Venancourt el 21 de mayo de 1829; que requirió en septiembre de 1830 la cooperación de los jefes navales ingleses y franceses para obtener la captura del Comandante Rosales; que no obstante conocer desde tiempo atrás la instalación de los chilenos en el estrecho de Magallanes, se abstuvo de formular toda reclamación hasta 1847; que menosprecio el gravísimo insulto, inferido a nuestra bandera y a nuestra integridad territorial con motivo de la incalificable usurpación, por Inglaterra, de las Islas Malvinas, ofreciendo a la Corona británica el archipiélago, por medio del Ministro argentino en Londres, en pago de la deuda contraída con la casa Baring Brothers; que permitió que su Jefe de Policía General Mansilla requiriese de los Ministros de Gran Bretaña, Francia y Portugal el desembarco de los buques de guerra para que custodiasen edificios, luego de la batalla de Caseros, optando por huir en un buque de bandera inglesa. No es cierto que a Rosas se deba la unidad nacional. Rosas no comprendió en que consistía la unidad nacional. Lejos de eso. Reclamó un sistema de concentración de poder en unidad régimen, tiránico, sangriento, tan contrario al que después de su derrota, en Caseros, recibimos como el orden social de la libertad con una constitución democrática, republicana, federativa a la que hoy rendimos homenaje al cumplir sus 150 años, por ser prenda de unión y de paz, de progreso, igualdad social, y libertades publicas. La verdadera unidad nacional se produce con la organización nacional. Con la supremacía de la ley, gracias a los constituyentes de 1853 y más aún después, en 1860, por el patriotismo de Mitre y Sarmiento. Hasta entonces Rosas fué el anti sistema que describe Sarmiento en Civilización y Barbarie. Sarmiento y Rosas son incompatibles. Sarmiento esta instalado en el inconsciente colectivo como el civilizador. Rosas como el degollador. Lamentablemente Rosas permanece en el purgatorio de la historia. La ley que cuestionamos afecta grave y seriamente a todo el pueblo de la República. Es mas que dudoso que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires pueda dictar las que ofendan los sentimientos del resto del pueblo argentino. El ofendido pueblo de San Juan, por medio de su Legislatura, ha declarando su más enérgica oposición al proyecto. La Nación, el diario de Mitre, que resuena como la voz de la Patria, ha indicado desde el día 4 de abril con artículos, con el editorial del día 5 y reportajes hasta el día de la fecha que la ley propuesta es inaceptable por importar un inmerecido agravio a la figura de Sarmiento. Así también un numeroso grupo de ciudadanos ilustres junto con instituciones patrióticas. No se lucha contra Rosas que ya fue vencido en Caseros. Tampoco somos enemigos de nuestro compatriotas los seguidores de Rosas. Por el contrario respetamos el derecho que les asegura la constitución, dada después de Caseros, para disentir, opinar, proponer, participar con plena libertad sobre los homenajes que se consideren no agraviantes. No nos oponemos a los homenajes a Rosas. Nos oponemos a los cambios de nombres de plazas, de calles y demás sitio, cuando importen un menosprecio a los próceres que el pueblo venera o a la situación que se reverencian con patriotismo en cualquier lugar del Pais. Conviene recordar con Sarmiento que como argentinos somos porteños en las provincias y provincianos en la Capital. Nuestras leyes deben exaltar y conservar el sentimiento de patria instalado en el inconsciente colectivos heredado de las generaciones pasadas, y preservarlas para las futuras generaciones porque así se hace Patria. La vigencia de San Martin, Belgrano, Mitre, Guemes, Urquiza, Alberdi, Avellaneda, Roca y Sarmiento, entre otros muchos, será cierta hasta el fin de los tiempos como también el espíritu de la Constitución fundadora de 1853 como prenda de paz y de libertad de los argentinos.- Nada se logrará cambiando con ingratitud nombres emblemáticos a las calles, ni volteando monumentos en las plazas ,sino instalando en los estados de conciencia del pueblo argentino el respeto por nuestros próceres y la necesidad de su imitación. Rafael Sarmiento. DNI. 6732861.Florida 868 5 A. ex Juez Federal.