por RAFAEL SARMIENTO
Por crisis puede entenderse la terminación de un acontecimiento que resuelve una situación, que al mismo tiempo, indica el ingreso en una situación nueva, que plantea sus propios problemas.
Suele entenderse por crisis una etapa peligrosa de la cual puede resultar algo beneficioso como algo pernicioso, de manera que, en general, no puede valorarse de ante mano, cuando una crisis es positiva o negativa puesto que puede ofrecer posibilidades buenas o malas. La crisis es un concepto que muestra distintos aspectos. Aparecen distintos aspectos de una sola situación de crisis. Nuestra crisis institucional debe ser considerada de raíz sistémica con implicancia morales, sociales, políticas y económicas. Las hay beneficiosa cuando son de crecimiento y perniciosas cuando son de senectud.
La nuestra parece beneficiosa, cuando aparece como de crecimiento de una población que toma conciencia del mal trato dado por los políticos y gremialistas en los proceso demagógico del que obviamente quiere desprenderse sosteniendo "fuera de la política los aventureros, los irresponsables y los frívolos" y "fuera del gobierno los inútiles y corruptos. Desde este punto de vista la crisis institucional es beneficiosa porque está relacionada con la toma de conciencia. Ya decía Sarmiento en carta a Vicente Fidel Lopez desde Montevideo el 25 de enero de 1846 " cuando falta la conciencia pública la imprudencia de los instintos toman carta de razonamiento" Y es del caso advertir que en esta crisis el pueblo parece tomar conciencia como la tomó en mayo de 1810.
Y también es perniciosa, porque no es de crecimiento sino de senectud. Del envejecimiento de una clase dirigente que ya no puede continuar con sus malos gobiernos, con su corrupción, con su demagogia y menos aún pueden con la crisis misma dentro de sus propios partidos políticos, pretendidamente dominantes, y frente al pueblo al que han mantenido en el vil engaño y en un brutal empobrecimiento. Pero, entiéndase, que es perniciosa para ellos, no para la República que ellos tenían como una factoría para sus pingues negocios, sino una república como la que Domingo Faustino Sarmiento le describía a Miguel Piñero el 20 de febrero de 1846 " Yo no comprendo la república sino como la última expresión de la inteligencia humana"
De manera que me animo a destacar que el país no está en crisis.Son los viejos políticos, la vieja política la que se hunde en la crisis que provocó y fue ahondando desde el 4 de junio de 1943. Cuando estos políticos hablan de crisis, como los enfermos con defensas maníacas, le hechan la culpa al país y a su gente para disimular la enorme y antigua responsabilidad que tienen por el inmenso daño que han causado.-
La crisis muestra un abismo, entre el pasado que ha perdido vigencia y que sus gestores insisten en reciclar , y un futuro que nos toca construir, recomponiendo lo destruido, poniéndole nombre y apellido a los que opusieron las causas de la crisis institucional y prepararnos para evitar las funestas reapariciones de las que los argentinos tenemos memoria.
Hay que hacer un cuidadoso exámen, una cuidadosa descripción de las notas específicas de la crisis institucional argentina; hay que hacer un análisis para mostrar las causas eficientes, las generadoras de la crisis institucional sistémica, es decir, las circunstancias de modo, tiempo, lugar y personas que le fueron dando origen. Pensemos en la desviación de los partidos políticos y de las corporaciones; pensemos en el comportamiento de gran parte de la población, pensemos en el abandono que algunos los intelectuales e integrantes de clases dirigentes desplazadas hicieron de la lucha cívica, social y política. Y no olvidemos que la crisis consiste, se muestra como un concepto, pero lo que existe son las causas que le dieron origen y la mantienen vigente y son las causa materiales y los personajes de carne y hueso materia de nuestro análisis.
No parece suficiente decir que la crisis es económica, política, o moral, o de crecimiento o de decadencia. Es indispensable prolijar la situación primera y suficiente que le dio origen y que luego la mantuvo alimentada, a pesar de que los causantes se enmascaren en nuevos lenguajes y nuevas vestimenta y hasta en nuevos deportes y con nuevos amigos.-
En nuestro país las causas que le dieron comienzo y la profundizaron consistieron fundamentalmente en el deliberado apartamiento del tipo de orden social elegido desde mayo de 1810.
Más claramente: El proceso que puso en crisis el orden social de la libertad prohijado por la Constitución Nacional de 1853 con su reforma de 1860, que regía pacífica y progresistamente la vida nacional, aunque fuera en medio de una democracia insuficiente o inorgánica, fue el hecho producido el 4 de junio de 1943 que luego se enmascara de democrático en las elecciones nacionales de 1946 y que con la reforma del orden constitucional fundacional logrado en 1949 instala, bajo la hipócrita forma republicana de gobierno, una perversa combinación de tiranía, autoritarismo , corrupción y demagogia que ahonda la desigualdad social y acelera los tiempos del empobrecimientos paulatino, la perdida de las libertades públicas, la caída de las autonomías provinciales, haciendo imposible e ilusorio el programa de la generación de 1837 y de 1880 alejándonos de las libertades públicas, de la prosperidad y de la igualdad social. En 1949 la constitución es fascista, anti histórica, un sistema de concentración de poder en unidad de régimen tiránico adversario del derecho de opinión, de prensa, de propiedad, de los derechos personalísimos y los demás expuestos por el artículo 33 de la CN. Las provincias fueron feudos y el federalismo desapareció. El autor de todo este mal tiene nombre pero no lo voy a mencionar por razones de buen gusto. Basta con lo que decía - Hardoy, Dios perdona pero la historia no.-
Como vemos en 1949 al caerse la Constitución de 1853/60 el anti-sistema generó la crisis institucional de naturaleza sistémica cuyos efectos se mantuvieron a pesar de la heroica reposición que se hizo en 1957 por la Revolución Libertadora el acontecimiento mas importante ocurrido en Argentina durante el siglo XX con solo haber repuesto la Constitución histórica de 1853/60.
Desde 1943, 46, 49 y con la recaída de 1994 se ha venido contrariando las referencias y reflexiones sarmientinas, las alberdianas y la de todos los pro hombres que, con Moreno desde mayo de 1810; Fray Justo Santa María de Oro desde julio de 1816 y con Mitre y Urquiza y la derrota de Rosas en febrero de 1852, hicieron posible el establecimiento de una Nación asentada en una ley suprema, en una Constitución con base de sustentación en la razón y en la fuerza moral: supremacía del hombre; supremacía de la ley; soberanía del pueblo, soberanía de la nación, división de poderes, autonomías provinciales, control de constitucionalidad de las leyes y actos de gobiernos, etc.-
Dejo indicado así que la crisis institucional es sistémica y tuvo origen desde el 4 de junio de 1943 con la reforma constitucional de 1949. Origen porque luego se recicla por obra de los mismos medios y de los mismos autores.
Yo soy optimista frente a esta crisis porque esta crisis se devora a sus generadores.
Busquemos ahora a Sarmiento, en su vida y obra, porque tiene las respuestas para reivindicar el orden social de la libertad. Busquemos a Sarmiento, que seguramente estará junto a Alberdi, Marmol, Echeverría, Varela, Gutierrez y quienes más integraban la generación romántica y liberal de 1837, el grupo más coherente de intelectuales latinoamericanos del siglo diecinueve, al decir de W. Katra autor de la Generación de 1837- los hijos de los hombres que se sublevaron contra España en 1810; que fueron testigos y propagandistas de las luchas civiles que luego siguieron con la guerra de la independencia.
Nuestro distinguido amigo Carlos Paez de la Torre (h) nos dice en su Avellaneda, que Sarmiento fue un hombre superior; que había dado su pensamiento a la época; que nadie había sido capaz de explicar antes de él la verdadera significación de nuestros fenómenos sociales. Desde Facundo nos dice Avellaneda por boca de Paez de la Torre(h)- ya sabemos porque peleamos, cuales son los elementos del enemigo, y cual la política y principios que deben adoptarse para salir del infierno que atravesamos".
Esta cita que nos trae Paez de la Torre(h) es toda una proclama: ¿Acaso sabemos hoy cual es la política y cuales los principios que debemos adoptar para salir de la actual crisis institucional que soportamos? Y dicho sea de paso, ¿no es acaso grotesco que los causantes de los grandes males sigan siendo beneficiarios de la vieja política; que no hayan mostrado, cuando menos, un propósito de enmienda si es que tienen algo de juicio crítico? ¿Y nosotros el pueblo, no debemos pedir cuentas por el pasado? Pero, volvamos a Sarmiento; a sus tesis de civilización, de educación primaria, común, obligatoria, gratuita; a su lucha permanente, sin tiempo contra todo tipo de tiranía, por la organización republicana y federativa, por la defensa de la unión nacional, por la libertad de comercio y de libre navegación de los rios, por el régimen de comunicaciones; por las libertades individuales y el progreso material y moral en paz y en libertad, entre otras tantas hipótesis, tesis todas que encontramos contrariadas en los actuales hechos materia del análisis de la crisis institucional de carácter sistémica.-
Si Sarmiento colocara los problemas en fila india para decirnos que hacer, por donde empezar, primero nos diría vuelvan a la Constitución Nacional de 1853 con su reforma de 1860. Desconcentren el poder. Concilien, ajusten, equilibren las relaciones entre el Poder Central y las provincias; y pongan a los partidos políticos al servicio del progreso de los pueblos y de la seguridad de las instituciones republicanas y federativas.-
Por eso paso a tratar el propósito de instalar en el la conciencia colectiva la necesidad de reclamar la vuelta a la CN de 1853/60.-
Segunda parte de la Conferencia pronunciada por el Dr. Rafael Sarmiento el 11 de septiembre de 2002 en la Cátedra Argentina Sarmiento de Sociología e Historia.
La situación socio política que vive el país indican, como prioritario e indispensable, una reforma constitucional que restablezca la plena vigencia de la Constitución histórica de 1853 y su reforma de 1860, para el ejercicio de una democracia antitotalitaria, solidaria, pluralista y teista.-
La vigencia de un estado democrático, republicano y federativo, con sus principios cardinales de soberanía del pueblo, de la Nación, supremacía del ser humano; supremacía de la ley ,control constitucional de las leyes y actos de gobierno y respeto por el sistema federativo, es de la esencia del sistema de vida de los argentinos. Debe recomponerse la relación entre la Nación y las provincias y las del ciudadano con los partidos políticos lo que solamente será posible con la reforma constitucional deseada.-
Fortalecer el ejercicio de las autonomías provinciales supone inevitable restablecerse el Colegio Electoral y afirmar el reconocimiento de la propiedad del subsuelo para el propietario de la tierra, dejando en libertad la explotación de sus riquezas.-
Obviamente debe afirmarse el derecho a la educación primaria, laica, gratuita y obligatoria, obligación de las provincias por imperio del artículo 5 de la CN, así como los otros derechos que, aunque no enumerados por la Constitución, nacen del principio de la soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno tal como lo estatuye el artículo 33 introducido con la reforma de 1860 por moción de Sarmiento. Me estoy refiriendo al derecho de las provincias de no ser intervenidas caprichosa e ilegalmente ni de ser objeto de limitaciones a los derechos de sus ciudadano so pretexto de decreto de estado de sitio que las efecte sin causa legitima.-
Vale la pena recordar la advertencia que Sarmiento le hace a Rawson en su nota como Gobernador de San Juan el 26 de junio de 1863 cuando le dice:" La Constitución Nacional es un poder delegado por las provincias para constituir un gobierno general, perfecto para sus fines; pero las provincias quedaron con gobiernos perfectos también... conservan todo el poder no delegado porque...los gobiernos provinciales no son autoridades creadas por la constitución.
Reformaron la Constitución en 1949 y en 1994. En ambas ocasiones se fueron de cabeza a la reelección. En 1949 de manera indefinida. ¿Dónde quedaban los principios de periodicidad y rendición de cuentas? Tales reformas solo han servido para profundizar los males de la demagogia , el desgobierno y el descontrol de la cosa pública. Por eso se impone restablecer el principio de la no reelección inmediata y el período presidencial por seis años.-
La legislación electoral opera como cómplice en el sistema elegido y mantiene en cautiverio a la mayoría de los ciudadanos no afiliados. Debe ser modificada, para que responda al principio establecido por el artículo 22 de esta Constitución. Toda, o cualquier ley orgánica sobre partidos políticos, ley electoral, y cuantas puedan referirse, directa como indirectamente al ejercicio del derecho ciudadano de elegir y ser elegido, deberán considerarse insanablemente nulas inmediatamente pongan en duda o hagan ilusorio el principio de la soberanía del pueblo. La legislación electoral, en toda jurisdicción, deberá responder al principio del artículo 22 de modo que los representantes del pueblo lo sean efectivamente y no de corporaciones o grupos de privilegio. Nuestra democracia es indirecta. El pueblo delibera y gobierna solo por medio de sus representantes y autoridades creadas por la Constitución Nacional.. Las corporaciones y los partidos políticos deberán funcionar conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio y con observancia de lo prescripto por el artículo 28 de esta Constitución.
La garantía establecida para los representantes gremiales para el cumplimiento de la gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad del empleo, según el segundo párrafo del artículo 14 bis de esta Constitución Nacional, se deberá reconocer y ejercer de acuerdo a una legislación reglamentaria emanada del Congreso Nacional.
Ninguna ley nacional o provincial debiera impedir ni hacer ilusorio. el derecho de organizar partidos políticos. No es indispensable ser mayoría para formar un partido político, porque la democracia, como señala Unamuno, se reconoce cuando un solo ciudadano tiene derecho a estar en contra de todos. Es obvio que las mayorías no deben mantener en cautiverio a las minorías.-
La Constitución Nacional, sancionada el 22 de agosto de 1994, concertada en el denominado Pacto de Olivos, se apartó impunemente del principio federativo y de unión nacional con solo haber suprimido el Colegio Electoral y optado por la fórmula puesta en el artículo 94 según la cual el Presidente y el Vicepresidente de la Nación serán elegidos directamente. La intervención directa, la segunda vuelta y la conformación de un distrito único han conducido a la peligrosa situación de experimentar los males de un sistema de concentración de poder en unidad de régimen, con claro apartamiento del régimen federativo y de la formula establecida en el Preámbulo de esta Constitución que reconoce la voluntad y elección de las provincias que componen la organización nacional. Se han olvidado que las provincias no son órganos de la Constitución sino anteriores a ella.
En cuanto a intervención federal y estado de sitio una ley deberá reglamentar, de los artículos 6 y 23, la potestad del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo, como garantía de las verdaderas autonomías provinciales.
El régimen constitucional sancionado en 1994 ha originado un mal sistémico en el funcionamiento de los órganos de gobierno y en el ejercicio de los derechos ciudadanos, poniendo en peligro el principio cardinal de la organización y de la unión nacional , facilitando también, grave, indebida e ilegalmente, el cautiverio de la mayoría de los argentinos y el empobrecimiento paulatino hasta grados intolerables y con pérdida de la capacidad de decisión nacional.-
Debemos remitirnos al espíritu de la legislación patria con los antecedentes del Cabildo del 22 de mayo de 1810, de la Asamblea de 1813 con su Estatuto Provisorio de 1815 y al Congreso de Tucumán de 1816 con su Estatuto provisorio de 1817, y los demás pactos preexistentes como el Pacto Federal de 1831, el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos de 1852 y el de San José de Flores, por lo que considero indispensable recomponer el orden social de la libertad; desconcentrar el poder; afirmar las autonomías provinciales y el ejercicio de sus derechos, cualesquiera sean las regiones, para, finalmente, asegurar al pueblo el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones en paz y en libertad.-
El régimen constitucional actual, cuya sustitución se pretende por vía de una reforma, cuya necesidad debe reclamarse con un proyecto de ley, ha demostrado que la concentración de poder, bajo un sistema prácticamente unitario, y contrario al espíritu de Mayo y de Caseros, solo viene sirviendo para el empobrecimiento paulatino y el desgobierno, en todo los órdenes, tanto nacional como provinciales, con marcado deterioro de los beneficios de la libertad.-
Por eso es que debe insistirse en la reincorporación del Colegio Electoral; en el restablecimiento del período constitucional de seis años, sin reelección inmediata, derogándose para ello lo establecido por los artículo 90 y concordantes de la Constitución Nacional de 1994 restableciéndose las prescripciones constitucionales de 1853/1860/1866/1898 y 1957.-
Con la Asamblea Constituyente, que se debiera convocarse a tal efecto,se recobrará la vigencia los artículos 81 (78 de 1853);82 (79 de 1853); 83 (80 de 1853); 84 ( 81 de 1853) y 85 ( 82 de 1853).
También deberá enmendarse todas las normas vinculadas con el funcionamiento y atribuciones dadas al Congreso Nacional y al Poder Ejecutivo Nacional que contradigan las establecidas en los artículos 19, 20,22,28,29, 30,31,32,33 y concordantes de la Constitución Nacional de 1853/60 como protección de los principios cardinales de soberanía del pueblo y de la forma republicana, representativa y federativa de gobierno. Sabemos que el Diputado Nacional Juan Carlos Lynch del Partido Demócrata de esta Capital tiene en marcha un proyecto para reclamar la necesidad de la reforma constitucional.-Señores: recordemos a Sarmiento en su frase "soldado con la pluma o con la espada combato para poder escribir, escribo como medio y arma de combate que combatir es realizar el pensamiento". Luchemos por tantos Caseros como sean necesarios hasta reponer la Constitución histórica la unica prenda de paz y de progreso. Gracias.