S A R M I E N T 0
"EL HOMBRE DEL RENACIMENTO QUE PRODUJO AMERICA EN EL SIGLO XIX"
por el Miembro de Número Embajador D.CARLOS KELLER SARMIENTO
En octubre de 1988, la ciudad de Boston a través de su Biblioteca Pública, la Universidad de Harvard, y la Embajada Argentina en Washington, organizaron el Symposium del Centenario para conmemorar los cien años de la desaparición de una de las glorias más grandes de América, Domingo Faustino Sarmiento.
En razón de mis responsabilidades como Consul General en Nueva York con jurisdicción en el Estado de Massachussets entre otros, y muy especialmente la ciudad de Boston fui invitado a participar en este importante acontecimiento que convocó a un muy distinguido y prestigioso grupo de académicos e intelectuales de los Estados Unidos de América y la Argentina. Presidió las Sesiones el Honorable Raymond Flynn, Intendente de Boston y uno de los personajes más interesantes de la escena política norteamericana, y participaron, entre otros, Profesores de Harvard, Brandeis, Rutgers, Berkeley (California), Wesley, Yale, Holy Cross, Universidad Católica de Buenos Aires, Instituto Di Tella y otros. De los argentinos, mencionaré al Profesor Natalio Botana, y al Profesor Tulio Alperin Donghi, Joris Steverlynck-Gonnet y Ricardo Cortes Conde.
Las Sesiones de trabajo se desarrollaron en un clima de auténtica admiración por quien fue en vida, el más grande y talentoso intelectual y hombre público proveniente del hemisferio sur de nuestra América que visitó, describió y estudió con particular intensidad y afecto lo que consideraba un país modelo y ejemplo de lo que debía ser en algún momento nuestra Región, y muy particularmente, la Argentina. La ciudad de Boston, llamada también la Venecia de los Estados Unidos, fue el encuadre adecuado para recordar a Sarmiento por su primer visita en 1847, y la especial circunstancia de que en la Avenida más hermosa de la ciudad la "Commonwealth Avenue"- la equivalente a la Avda. del Libertador en Buenos Aires - se encuentra tal vez el único monumento que existe en los Estados Unidos de nuestro Sarmiento.
El viaje a América, pero muy especialmente al Estado de Massachussets y la ciudad de Boston surgió en oportunidad de encontrarse Sarmiento recorriendo Europa, en Londres, donde toma conocimiento sobre la aparición de un nuevo estatuto de Educación, de la autoría de Horace Mann que constituía la última palabra en el tema que le había sido encomendado estudiar en Europa por el ministro de Educación de Chile y más tarde Presidente de ese país don Manuel Montt. La posibilidad de encontrar un modelo aceptable para orientar la educación en nuestra América, particularmente Chile y Argentina fue una tentación demasiado grande para no emprender un viaje que se presentaba difícil, con serias limitaciones económicas y la incógnita que representaba algo totalmente nuevo.
Pero la experiencia europea lo había desilusionado tremendamente en el tema Educación, y situación institucional y social Su paso por varias ciudades de Francia, España, Italia, Suiza, Holanda, Bélgica, Argelia e Inglaterra fueron objeto de detalladas y lucidas cartas a interlocutores de su Patria y Chile, así como publicaciones posteriores que recogen las agudas observaciones del viajero y la increíble actividad desarrollada en su visita al viejo mundo. Por ello el descubrimiento que hace en Londres del 'Séptimo Informe del Secretario de Educación de Massachusetts', Horace Mann (1843), donde se consagra el principio de que la Educación primaria debería ser " obligatoria, gratuita y laica " y bajo el control del Estado, lo decide a viajar a los Estados Unidos.
Las intervenciones de los distinguidos panelistas abarcaron aspectos generales de la vida de Sarmiento y también temas concretos como 'las teorías de Sarmiento sobre Educación y modernización", "La mujer en Sarmiento", "La visión en Sarmiento de los Estados Unidos. Que era verdad, que continua siendo la verdad". "Sarmiento y la inmigración. Evolución del rol de la inmigración en el desarrollo argentino. "Civilización, Barbarie, y política indígena en la Argentina de Sarmiento>","Contradicciones y curiosidades de Sarmiento", "El legado de Civilización y Barbarie de Sarmiento en la Argentina moderna ",' Sarmiento y el despotismo. Pensamientos y realidades." "Sarmiento y Tocqueville", "La crisis del Régimen Colonial y Sarmiento. El testimonio de Recuerdos de Provincia'. "Diálogos y Polémicas: Sarmiento, Lastarria y Bello." "Leyendo el Facundo: escritos sobre los mitos de la Cultura Nacional", "Sarmiento y el Desarrollo Económico", etc.
Pero lo que se enfatizó en todo momento fue la intensidad, la calidad, la fuerza y la diversidad asombrosa de la actividad de Sarmiento. El hecho de que en una ciudad como Boston, en un país como los Estados Unidos de América, bajo el patrocinio y participación de representantes de las más prestigio e importantes universidades no solo de ese país, sino del mundo, se reconociera niveles de excelencia y de prestigio como los de nuestra ilustre sanjuanino, era un motivo que superaba ampliamente las experiencias que yo había vivido en mas de treinta años de Servicio diplomático representando a mi patria en numerosos países y foros del mundo. Me hubiera gustado atesorar en mi pecho las sensaciones que me inundaban en esos momentos para poder transmitirías fielmente a mis compatriotas cada momento que las circunstancias hicieran más difícil y complicado representar a nuestro país.
Entre las cosas que más se grabaron en mi mente y mi corazón fue la mención y el reconocimiento reiterado de varios de estos insignes académicos que Domingo Faustino Sarmiento fue probablemente el único hombre del Renacimiento que produjo América en el Siglo diecinueve.
La generosa y un poco inconsciente sugerencia del Presidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, mi querido primo el Dr. Rafael Sarmiento de la posibilidad de pronunciar una Conferencia sobre nuestro ilustre prócer frente a un auditorio tan prestigioso y calificado como el que tengo el honor de tener hoy frente a mí aquí en esta sala del Jockey Club, hizo que me fuera un poco difícil tener la cordura necesaria como para resistirme con éxito, o con alguna lejana posibilidad de postergar para más adelante esta responsabilidad y disponer de algo más de tiempo para actualizar los exiguos conocimientos de Sarmiento que perduran en mí. Pero al fin y al cabo, no he sido muy amigo en mi vida de eludir responsabilidades, y me siento bastante Sarmiento por ese lado, aunque deba reconocer que me era difícil imaginar un tema no muy conocido para Uds. Que pudiera permitirme cierta posibilidad de contar con vuestro interés y vuestra indulgencia. De todos modos, imaginaba un auditorio un poco más benévolo que el que me tocara en oportunidad de exponer durante varios años, la imagen de una Argentina complicada, confusa y por momentos terriblemente difícil procurando dar una imagen de esperanza, de racionalidad o de previsibilidad cuando yo mismo no estaba muy convencido de que esto era posible. Porqué esto es el deber del funcionario del Servicio Exterior de la Nación al que me honro en pertenecer, y es una noble y saludable tradición de la diplomacia argentina.
Cómo el soldado que entra a la batalla sin hacer preguntas a combatir por su Patria también nosotros, los profesionales del Servicio Exterior de la Nación, sin pensar demasiado ni vacilar, nos largamos a tribunas generalmente en principio hostiles a difundir casi siempre en otro idioma que el nuestro, nuestra verdad, nuestra realidad, y porque no, a veces también nuestra ilusión, nuestra visión muy personal del gran país que tenemos, de lo que es nuestra Argentina, de la que aspiramos en el mundo y lo que hemos logrado, o lo que creemos que podemos ser . En ocasiones inventamos un país que no existe, en un mundo ideal, algo maravilloso que puede no ser en ese momento, pero que hemos siempre soñado, y que intentamos, por decirlo así... vender.
Las variadas y tan exitosas facetas de la vida de Sarmiento han sido expuestas no solo en conferencias, sino a través de publicaciones, libros y artículos por todo el país y en todo tiempo. Se me hacia difícil suponer que podía improvisarme en alguno de estos temas . Tenía entonces que explorar alguna experiencia personal en tomo al tema que pudiera no digo ser inédita, pero si reflejar de manera clara lo que significa la personalidad y la figura de Sarmiento lejos de la Patria, y en particular, en un Círculo eminentemente elitista. Para ello, los numerosas años pasados cumpliendo funciones en el exterior - alrededor de 40 para ser precisos - me ofrecieron la posibilidad de ver y evaluar nuestras tan variadas vivencias en un contexto de mayor amplitud y flexibilidad.
En una muy agradable y estimulante conversación con nuestra Presidenta, la señora Susana Izquierdo de Doria, al formalizar la invitación de hablar para Uds., surgió la pregunta: Sí, pero de qué? En ese momento me en" una aguda sensación de terror. Poco a poco, fuimos descartando tentativas espontáneas destinadas a superar esta situación hasta que no sé porque mecanismo de reflejos recordé el impacto que me había causado el Simposium de Boston y la aceptación, de la condición de Sarmiento de hombre del Renacimiento. Confieso que me pareció advertir cierto entusiasmo en nuestra Presidente lo que me estimuló a pensar en que esta podría ser tal vez un tema relativamente original.
¿Pero que significa un hombre del Renacimiento?
Tal vez alguien puede imaginar a Sarmiento envuelto en una larga túnica medioeval predicando en torno a un Consejo de ancianos sobre los tantos nuevos descubrimientos y sensaciones que trajo el Renacimiento junto a la superación del oscurantismo medioeval y una larga época de dominación Judeo-cristiana con prescindencia de cualquier opción o alternativa que no se adaptara a dogmas precisos. Pero no era exactamente así.
La palabra Renacimiento se entiende en principio, por la categorización y explicación de ciertos eventos ocurridos en Europa entre 1400 y 1600. Tal vez el primer historiador que procuro explicar este fenómeno fue el barón Federico von Humboldt, que lo definió como la " Edad de Oro", y utilizo la palabra "Renaissance", que proviene del Latín, renascor, y que significa volver a nacer. Esto es la restauración de las Artes y las Ciencias, a partir de 1400. Los tiempos nuevos y la restauración de un concepto más dinámico del mundo y por lo tanto menos vinculado al dogma, significo la vuelta a los tiempos "antiguos" o sea a la cultura que calificaban como "gloriosa' de Grecia y Roma. Entendían que la preeminencia de la cultura Judeo-cristiana, dominada por los dogmas, había sido irrelevante en la evolución de las Artes y las Letras. Se volvía entonces al esplendor y la creatividad sin límites del espíritu greco-romano, al despertar vigoroso de todas las formas del pensamiento humano. Como una reacción natural contra el espíritu escolástico que durante la Edad Media limitó todas las posibilidades humanas y creó un concepto metafísico de la vida, imponiendo a la conciencia nociones teológicas y unilaterales, el siglo XIV marcó el inicio de un movimiento de liberación que se manifestaba en un estudio apasionado de los modelos greco-romanos y un afán de investigación y descubrimiento en el campo de la ciencia desconocido hasta entonces. El Renacimiento significó entonces un regreso a las formas simples y armónicas, en el aspecto científico la búsqueda de una interpretación novedosa de los fenómenos naturales, en el aspecto filosófico una respuesta realista y humana a los problemas morales y Existenciales, pero sobretodo, a una nueva visión del Hombre en el Universo.
Este movimiento, este despertar de la forma, el color, y la libertad se inició en Italia y tuvo una evolución particular y propia en todos los países de Occidente. El eminente historiador suizo Jakob Burckhardt publica en 1860 una obra que en su momento fue considerada clásica y revolucionaria: "La Cultura del Renacimiento en Italia', y que intenta con un éxito no comparable a ninguna otra explicar el punto de partida de la Civilización moderna. Describe magistralmente la vida política de Italia del cuatrocientos, con sus extrañas contradicciones, la religión, la moral, la vida privada, las actividades económicas, el florecimiento de las artes y las letras y el humanismo filosófico y literario apoyado por el conocimiento de la antigüedad clásica.
Es así como en la arquitectura el estilo griego comienza a imponerse sobre la estilizada arquitectura medioeval, y este primer impulso lo da el Brunelleschi que reemplaza el pilar gótico por la columna romana. En pintura, el soplo de frescura y vitalidad fue particularmente vibrante y se caracterizo por artistas de la talla de Leonardo da Vinc¡, Fra Angelica, los dos Bellini, Rafael, Miguel Angel, Botticcelli, el Perugino y tantos otros que muchos de Uds. Habrán admirado en los museos de Florencia, Padova, Verona, Milano, o Roma. En las Ciencias, descuella el poderoso genio de Leonardo de Vinc¡ con sus inventos, teorías del choque de los cuerpos, las máquinas volantes. Galileo revoluciona los conceptos medioevales y da comienzo una revisión total de la teoría del universo. En Literatura Tomás Moro, Cervantes, Lope de Vega, Erasmo de Rotterdam, Dante, Petrarca y Bocaccio, encaran nuevos temas, nuevas inquietudes, modalidades brillantes de describir la realidad y tratar de satisfacer la creciente curiosidad del hombre y el culto a la innovación, el talento y la belleza.
Con el tiempo, se comenzó a advertir la presencia en el mundo de las artes y de las letras, de la vitalidad del conocimiento, la imaginación, el afán incontenible de investigar, de aprender y de enseñar. Pero sobretodo la intención de comprender y servir al hombre y a la sociedad en que vivían, sin distinciones ni limites de razas credos, colores o clases sociales y sin privilegios de nacimiento. Se aceptó la diversificación y se luchó encarnizadamente contra la intolerancia y la incomprensión. Esta actitud no era fácil, sobretodo en momentos en que el mundo pugnaba por delimitar jurisdicciones - en el pasado tan claras como lo determinaban las dinastías reales - y adaptarlas a las realidades de los nuevos factores dinámicos que las caracterizaban. La genética, la religión, la historia, la etnia, la economía, la vocación natural de expansión y de asegurar fronteras. El descubrimiento de América con sus nuevas y maravillosas potencialidades - oro, tierra, espacio, futuro,- condiciona en gran medida la historia europea, y marca el inicio de nuevas soberanías, nuevos países, nuevas ideas y nuevas instituciones. Las lecturas de Rousseau y Montesquieu precipitan con la caída de la Bastilla un nuevo tipo de organización política para reemplazar a las monarquías y las casas reinantes del continente. La Nación- Estado, donde el hombre y el ciudadano son los protagonistas de la vida política, se comienza a elucubrar nuevas formas de representatividad y de dirigencia.
El Renacimiento produce también - y esto es tal vez lo que más nos interesa - un nuevo tipo de prototipo, o mejor dicho, de arquetipo. La excelencia, el talento, la comprensión, el deseo de hacer y de construir trasciende en parte el rol que cada hombre tiene en una Sociedad. Esta calidad se extiende al conocimiento y a la recién descubierta universalidad. No es sólo el líder político, el gran artista, el científico o el descubridor de nuevas leyes en las Ciencias que de golpe y con toda la fuerza de la novedad se impone en una disciplina o trasciende el propio ámbito de su existencia. Surgen personalidades que aportan algo más al mundo, que su propia trascendencia en lo que hacen habitualmente personalidades que crean la diversidad y el entendimiento con su vitalidad y la fuerza de sus convicciones, pero que también están abiertas a todas las disciplinas del saber, del conocer y del hacer.
Seria muy difícil elaborar una lista de aquellos grandes hombres que podrían definirse como "hombres de¡ Renacimiento". Pero incluirían sin duda a los grandes descubridores, los navegantes, como Colón, Magallanes, Sebastian Caboto, Solis,y tantos otros, filósofos, humanistas y literatos de los países centrales de Europa como el Dante, Petrarca, Shakespeare, Cervantes, Goethe, Schiller, y los que revolucionaron la medicina y las ciencias para derrotar a la muerte y las enfermedades. A los grandes músicos que enriquecieron nuestra sensibilidad dándonos una dimensión maravillosa de¡ placer mucho más tarde a partir de los - siglos 16 y 17, como Bach, Beethoven, Mozart, Verdi, Puccini, y tantos más.
Como autodidacta ávido de conocer y de saber, Sarmiento leyó todo lo que pudo encontrar al alcance de sus manos. Tal vez como consecuencia de ello muchos años después fue descripto por varios autores como la figura más grande de la América hispánica. Este elogio, que no es un elogio, sino una descripción auténtica culminó en los Estados Unidos al reconocerlo como el genio más importante en las letras de América Latina, pero también, como reconoce el profesor de Rutgers Michel Aaron Rockland, autor de un delicioso libra titulado "Los viajes de Sarmiento por los Estados Unidos en 1847"," el cerebro más poderoso que produjo América'. Sin aclarar si se trata de la Norte o la del Sur. Toda América. Este libro estaba agotado por lo que pude reimprimirlo, y enviarlo a las Universidades y Centros de Educación más importantes de los Estados Unidos utilizándolo también como obsequio para todas las ocasiones que se me presentaron en esos cuatro años tan intensos y fructíferos en los Estados Unidos de América y sobretodo para que las personalidades con cierta vigencia en las relaciones bilaterales entre nuestro país y el gran país del Norte, tuvieran una idea del tipo de hombre que había producido nuestra tierra el siglo pasado, y su tremenda proyección para el futuro.
Pero también como cita una obra de José Barreiro publicada en 1958 "Paralelo de Sarmiento y Lincoln", se sostiene que' América no produjo un hombre como Sarmiento, pero tampoco Europa puede encontrar una personalidad que se le parezca." En general se aceptó las notables carencias de interés y conocimiento en los Estados Unidos por América Latina y sus próceres. Sorprende aún al mundo intelectual norteamericano que los grandes hombres de nuestra región, con la excepción de algunos generales del período de la revolución contra España - como Bolívar y San Martín - continuara anónimos en los Estados Unidos. Esto sucedió también por las mismas razones que hicieron que nuestro país mirara siempre como ejemplo a Europa en lugar de los Estados Unidas. Los norteamericanos buscaron siempre sus modelos en Europa y no en nuestra Región. En general consideraban a América Latina como una región muy distante y extraña, que se extendía desde el sur del Río Grande al Estrecho de Magallanes, sin mayores precisiones sobre sus diferencias y contenido.
Se la consideraba además de desconocida, "una parte del mundo acosada por las enfermedades y asolada por revoluciones. Una persistencia de atrasos culturales que desalentaba cualquier esperanza sobre la posibilidad de incorporarse al mundo civilizado."
En esta época, los grandes hombres del mundo conocido - los que fueron en algún momento mencionados como hombres del Renacimiento - eran filósofos, descubridores, militares, científicos- pero rara vez eran mas que especialistas de una disciplina. Sarmiento, en cambio, era una extraordinaria y exitosa combinación de pensador y hombre de acción. 0 sea un hombre universal, o del Renacimiento. Como fue descripto por varios autores: "un mundo vertiginoso de pensamiento y acción".
A esta apreciación se agregaba la convicción de que muy pocos hombres podrían haber logrado en su vida ser expertos en tantos campos del conocimiento y la acción. Sarmiento fue el educador más formidable de toda la América del Sur. Uno de los literatos y periodistas más distinguidos. Un sociólogo particularmente preciso y un filosofo agudo y penetrante, capaz de producir uno de los monumentos más impresionantes de la literatura - pero también de la sociología y de la historia - con su gran "Facundo", que aun hoy en día constituye el testimonio más valioso para la ciencia y la Historia de los tan fuertes contrastes entre el nuevo Continente y el viejo que intentaba su conquista. Se sostiene además que durante su larga vida, fué durante un tiempo y alternativamente líder revolucionario, luchador por la libertad, defensor del orden y de la dignidad humana, militar, Ministro, Gobernador de Provincia, Senador en la Legislatura nacional, Embajador, Presidente de la República. Pero sobretodo, desde los quince años en que fundó su primer Escuela hasta el último día de su brillante y maravillosa existencia, fue siempre y por sobretodo, maestro.
En él, sostiene un historiador, " el periodista no anula al escritor, el escritor no destruye al maestro, el maestro no mata al hombre de estado, y éste convive perfectamente con el sociólogo y el filosofo - político. Sarmiento fue todo esto al mismo tiempo.
Más de 52 volúmenes son un testimonio de su acción, su talento, su patriotismo, su prodigalidad. El constante desvivirse cada día por todo lo que su aguda mente captaba como interesante, relevante o útil a su patria y a sus connacionales. La increíble vitalidad de su espíritu. El estar siempre alerta, activo, creador, testimonio. El saber por esas cosas del talento natural y el ingenio qué es relevante, qué es importante. Que puede hacerse. Qué falta. Donde sembrar. Como luchar contra esa dejadez, esa parsimonia de ignorancia, fatalismo y prematuro cansancio que advertía en muchos argentinos. Como despertar del conformismo y de la línea más cómoda para vivir. Cómo estimular la acción, el trabajo, la lectura, el conocimiento para movilizar esas fuerzas maravillosas de la naturaleza humana que mueven el mundo. Como hacer que esta Argentina nuestra crezca. Que sus lujos tengan cada vez mayores posibilidades en la vida.
Y aquí vuelve su admiración por el modo como los Estados Unidos de América, crisol de pueblos, culturas y razas, estimulado por la vitalidad de los que llegaban del Hambre de Europa, el colapso de sistemas de parálisis institucional como la monarquía en decadencia y la falta del estímulo por el control del poder sobre el individuo, renacían en el despertar de la acción. Su admiración por Benjamín Franklin, (1706-1790) que le duró toda su vida, después de que en sus años jóvenes de empleado de tienda le llegó a sus manos la Autobiografía escrita por el gran norteamericano, tal vez el más grande parecido al hombre del Renacimiento en el siglo XVI de América, como Sarmiento lo fué en el siglo XIX. Filósofo, hombre político, científico - entre otras cosas inventó el pararrayos -, Fundador de la Universidad de Pennsylvania y modelo de Sarmiento durante toda su vida. Existen 95 referencias sobre Franklin en sus "Obras Completas" y la primera biblioteca que fundó en San Juan la bautizó con el nombre de este gran norteamericano.
Pero hay aspectos de la vida de Sarmiento que aún no se han divulgado bien o simplemente no se conocen. Nació, vivió y murió pobre. Pero en paz. Capítulos deliciosos de su dignidad, su austeridad, su espontaneidad, su coraje, la firmeza de sus virtudes. La hoy inconcebible honestidad de su paso por la vida pública, el coraje con que arriesgó su vida en combates contra las montoneras que asolaban su provincia, combates a puños, espada y pistoletazos jugándose todo en cada uno de ellos. Sus numerosos cruces a caballo de la Cordillera, tantas veces sólo, sólo son la enorme grandeza de sus montañas y la explosión de su paisaje monumental y único. De San Juan a Chile y de Chile a San Juan o Mendoza.
La extraordinaria atracción que sintió siempre por la naturaleza, las plantas y los animales, que la convierten en el primer ecólogo de la historia, y tal vez al fundador honoris causa de todos los partidos verdes del mundo, el partido de los jóvenes, que cien años después de su muerte, quieren cambiar el mundo para asimilarlo más a la naturaleza y a protección del ecosistema de nuestro planeta tierra, cada vez más asediado por la sobrepoblación, la explotación, la polución, el abuso. Pocos recuerdan tal vez que fue el primero que importó a la Argentina los eucaliptus de Australia, el gusano de seda, estimulando la forestación de nuestras pampas y la industria de la seda. Que treinta años de su vida se dedicó al desarrollo del delta del Paraná a la cría del mimbre y tantas otras especies vegetales gozando del paraíso terrenal como bautizó "La Reculada" su humilde propiedad en un rincón maravilloso de tierras, ríos, madreselvas, zorzales, jilgueros y tantas sensaciones sobre el río Abra Ancha que hoy se llama Sarmiento, y al que seguramente varios de Uds. como yo hemos visitado algun día, emocionados por las cosas de este Sarmiento, impensado lejos de la lucha cotidiana, del fragor de la batalla, la polémica y la casi obsesiva catequización de patriotismo y diligencia con sus compatriotas. Creó también el pulmón de aire limpio de la ciudad de Buenos Aires. Palermo y el Parque 3 de Febrero fue planeado y en gran parte plantado por él.
También por estas cosas es el hombre del Renacimiento.Nuestro hombre del Renacimiento. El único argentino hombre del Renacimiento.
Existe una notable literatura poética, de tipo ético sobre Sarmiento, así como párrafos memorables en su obra o que se refieren a el. Para terminar esta muy modesta exposición, quisiera leerles algunos conceptos de un libro muy especial del gran filosofo, pensador y escritor argentino contemporáneo Victor Massuh "La Argentina como sentimiento" cuyo ultimo capitulo ha titulado "Epilogo Sarmientino" y que pienso consagra maravillosamente la visión de nuestro Sarmiento, hombre del Renacimiento de América del siglo XIX. Muchas gracias por vuestra atención.
Nota: Como lo indica el disertante siguen los textos "La Argentina como sentimiento" de Victor Massuh con el capítulo "Epílogo sarmientiono". Todo corresponde a la conferencia ofrecida por nuestro Miembro de Número Embajador argentino Don Carlos Keller Sarmiento en el Jockey Club de Buenos Aires durante el año 1999 como invitado especial de la Asociación Sarmientina que preside Susana Izquierdo de Doria.
VICTOR MASSUH. La Argentina como Sentimiento.Capítulo 9. "Epílogo Sarmientino" (Párrafos seleccionados)."Al final de este libro necesitaba poner el conmovedor fragmento de la autobiografía de un argentino inmenso. Como ya ocurrió otras veces, aquí también se equivocó: a pesar de las vías férreas, los vapores de nuestros ríos, los adelantos de una Argentina moderna salida casi íntegramente de su cerebro y de sus manos, nosotros - su posteridad - gozamos del festín a hurtadillas. Estamos confundidos, frustrados, avergonzados, perdidos en una inestabilidad que nos desangra e inhabilita para gozar de él sin mala conciencia.
En cambio fue el gran sanjuanino quien participó del festín de la vida. A pesar de su pobreza y la del país, su vida tuvo la plenitud de una fiesta. La imperfección de su existencia tenía una intensidad gozosa que la convertía en un espectáculo único: mostraba el acabado de un dios o de un arquetipo en movimiento, en suma, un modo de perfección del que los argentinos guardaremos siempre la nostalgia.
Su libertad fue una fiesta interminable. También lo fueron su indignación, su don para admirar, su excentricidad, su capacidad de trabajo, sus desbordamientos, su cotidiano amor al país, su sentido del humor, su falta de acartonamiento, su salvaje sinceridad, su estruendoso carcajada. Entraba a la arena de enfrente y a cara descubierta, no agredía a traición ni buscaba la protección de las sombras en el anonimato: el combate era una forma de la salud y la alegría. Siempre estaba a un pelo de bendecir al enemigo maldito por brindarle el lujo de una lucha entre iguales: si no estaba a su altura le atribuía una grandeza ficticia.
Por su sagrado amor a la vida, por la desenvoltura de sus movimientos a pesar de su hurañez, su rostro leonino y su figura estrafalaria, por el modo de absorber a pleno pulmón el aire, la luz del día, el ruido de las calles y la experiencia de los otras, dondequiera este hombre dirigiera sus pasos, allí la libertad levantaba su reino. Vivió la libertad en actos, como un hecho consumado, no la mendigó al poder ni de los censores de turno (políticos, morales, eclesiásticos) a quienes nunca tuvo en cuenta aún sabiendo que existían.
Hombre de pasiones, tuvo un notable sentido de la mesura. Esta cabeza que bordeaba la excentricidad, tenía un sentido común de alto vuelo. Esa egolatría que espantaba a los seres pequeños era siempre una fiesta, un rapto de humor, una gracia infinita, sobretodo un acto de responsabilidad: metió a la patria en su propia vida, se confundió con ella, era el país en movimiento. Su inmenso yo no era el adiposo de un tirano que pone sus asentaderas sobre un pueblo y lo aplasta hasta la asfixia. Todo lo contrario. "Don yo" fue un maravilloso actor que representó a la perfección los mejores roles y sueños de la vida argentina, se multiplicó para invocarlos, hacerlos vivir y llenar con sus imágenes edificantes todo el escenario de la patria.
Porque fue la patria misma sin tapujos. Con su grandeza y sus carencias, su figura siendo el modelo total, la imagen realizada de una nación adulta, soberana, culta, abierta al mundo, orgullosa de sí misma. Sarmiento es el espejo al que hay que mirar para que los argentinos reencontremos el rostro de una universidad perdida, la fuente donde recobrar el impulso del origen y del nacimiento, el "estado de alma' necesario para toda reconstrucción.
Por eso quiero cerrar este libro invocando su figura puesta toda entera en el "festín de la vida', del que nosotros, y no él, gozamos a hurtadillas."
Capítulo 9. Epílogo sarmientino.
"Nacido en la pobreza, criado en la lucha por la existencia, más que mía de mi Patria, endurecido a todas las fatigas, acometiendo todo lo que creí bueno, y coronada la perseverancia con el éxito, he recorrido todo lo que hay de civilizado en la tierra y toda la escala de los honores humanos en la modesta proporción de mi país y mi tiempo; he sido favorecido con la estimación de muchos de los grandes hombres de la tierra, he escrito algo bueno entre mucho indiferente; y sin fortuna, que nunca codicié porque era bagaje pesado para la incesante pugna, espero una buena muerte corporal, pues la que me vendrá en política es la que yo esperé, y no deseé mejor que dejar por herencia millares en mejores condiciones intelectuales, tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubiertos de vapores los ríos, para que todos participen del festín de la vida, del que yo gocé sólo a hurtadillas. Domingo Faustino Sarmiento"
- Estudios
- Carrera Diplomática
- 1953-1955
- 1955-1958
- 1960-1962
- 1960-1962
- 1960-1962
- 1964
- 1965-1967
- 1967
- 1968-1969
- 1970-1972 1972-1975
- 1975
- 1976
- 1976-1977
- 1977-1980
- 1978-1980
- 1980
- 1981-1983 1983-1986
- 1987
- 1987-1991
- 1987
- 1990-1991 1991-1994 1991-1994
- 1992
- 1993
- 1994-1998 1998-1999
- 1999
- Condecoraciones recibidas
- 1969
- 1960
- 1963
- 1964
- 1968
- 1970
- 1973
- 1973
- 1976
- 1981
- 1983
- 1987
- 1987
- 1994
- 1997
- Clubes
- Idiomas
- Datos Personales
- CURRICULUM VITAE
- EMBAJADOR CARLOS OSCAR KELLER SARMIENTO
- Bachiller egresado Liceo Militar Gral. San Martín (9a. Promición)
- Universidad del Salvador, Buenos Aires -Licenciado en Relaciones Internacionales
- Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Auxiliar 2' Ads. al Serv.Exter. Subsec. de Relaciones Exteriores.-.
- Agregado y Vicecónsul - Embaj. Argentina en Bonn
- Secretario de Tercera Clase en la Embajada Argentina en Viena
- Miembro Delegac. Arg. ante Confer. de las N.U. sobre Relac. Diplomáticas (1961)
- Representante Permanente ante la Agencia Internacional de Energía Atómica - Rep. ante Consejo Gobernadores
- Miembro de la Delegación Argentina en la Asamblea General de las Naciones Unidas
- Secretario de 1' Clase y Agregado Cultural en la Embajada Argentina en Roma.
- Miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales
- Director Nacional de Relaciones Económicas Internacionales en el Ministerio de Economía, Buenos Aires
- Consejero en la Embajada Argentina ante la Santa Sede y la Orden de Malta
- Cónsul General en Bélgica y Luxemburgo
- Jefe de la División Naciones Unidas, Ministerio de Relaciones Exteriores
- Ministro Plenipotenciario en la Dirección de Política Exterior, Ministerio de Relaciones Exteriores
- Ministro Consejero en la Embajada Argentina en Bonn
- Representante Permanente ante la FAO, Consejo Mundial de la Alimentación, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, Roma
- Ministro Consejero de la Embajada Argentina en Roma
- Embajador Extraordinario y Plenipotenciario, Director General de Asuntos Económicos Multilaterales, Ministerio de Relaciones Exteriores, Buenos Aires
- Director del Departamento de Europa Occidental, Ministerio de Relaciones Exteriores
- Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Hungría
- Director del Departamento de Arnérica del Norte, Ministerio de Relaciones Exteriores
- Cónsul General en Nueva York, Director del Centro de Promoción Argentina
- Presidente de la Asociación Privada del Cuerpo Diplomático Argentino
- Presidente de la Asociación de Cónsules Generales en Nueva York
- Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Italia
- Rep. Permanente la FAO y Org. N.U. acreditados en Roma
- Embajador Concurrente ante la República de Malta
- Embajador Concurrente ante la República de Albania
- Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Bonn, República Federal de Alemania
- Miembro del Consejo Superior de Embajadores
- Miembro de la H. Junta Calificadora de la Cancillería
- Elegido por la Cámara Junior de Comercio corno uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes de la República Argentina
- Caballero de la Orden al Mérito de la República Federal de Alemania
- Oficial de la Orden al Mérito de la Ripública de Austria
- Oficial de la Orden al Mérito de la República Federal de Alemania
- Oficial de la Orden al Mérito de la República Italiana
- Comendador de la Orden de Leopoldo 11 de Bélgica
- Comendador de la Orden de Malta
- Comendador de la Orden de San Gregorio Magno de la Santa Sede
- Gran Oficial de la Orden al Mérito de Perú
- Gran Oficial de la Orden al Mérito de Italia
- Comendador de la Orden al Mérito de la República Francesa
- Comendador de la Orden de la Bandera de Hungría
- Gran Oficial de la Orden al Mérito de la República Federal de Alemania
- Caballero de Gran Cruz de la Orden al Mérito de Italia
- Gran Cruz de la O. al Mérito de la R.F.A. con Placa y Banda
- Rotary Club, Buenos Aires
- Jockey Club, buenos Aires
- Yacht Club Argentino
- Metropolitan Club, Nueva York Círculo del Golf Acquasanta, Rorna Golf Club del lago (P. del Este) Club la Terraza (P. del Este)
- Es Miembro de Número y Vice Presidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia y de la Asociación Sarmientina en Buenos Aires.-
- Inglés, alemán, francés, italiano, portugués
- Nacido el 28 de febrero de 1934 Casado con Paola Francesca Peccel Cuatro hijos.
Florida 868 Piso 5 Dto. A - 1005 - Buenos Aires, Argentina
Tel./Fax: 54-11 4313-6791 sarmiento@sminter.com.ar