SARMIENTO


por  JORGE LUIS BORGES 

 

No lo abruman el mármol y la gloria

Nuestra asidua retórica no lima

Su áspera realidad. Las aclamadas

Fechas de centenarios y de fastos

No hacen que este hombre solitario sea

Menos que un hombre. No es un eco antiguo

Que la cóncava fama multiplica

O, como éste o aquél, un blanco símbolo

Que pueden manejar las dictaduras

Es él. Es el testigo de la patria,

El que ve nuestra infamia y nuestra gloria,

La luz de Mayo y el horror de Rosas

Y el otro horror y los secretos días

Del minucioso pORvenir. Es alguien

Que sigue odiando, amando y combatiendo.

Sé que en aquellas albas de setiembre

Que nadie olvidará y que nadie puede

Contar, lo hemos sentido. Su obstinado

Amor quiere salvarnos. Noche y día

Camina entre los hombres, que le pagan

(Porque no ha muerto) su jornal de injurias

O de veneraciones. Abstraído

En su larga visión como en un mágico

Cristal que a un tiempo encierra las tres caras

Del tiempo que es después, antes, ahora,

Sarmiento el soñador sigue soñándonos.


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