SARMIENTO
1811- 2002
por Julio Sarmiento

 

Mecida la cuna por la onda expansiva de la Revolución de mayo, nacía hace 191 años Domingo Faustino Sarmiento.

Para escapar a la rutina de una síntesis cronológica muy difícil por el alcance y la profundidad de las vivencias de quien se definía como "Nada mas que un maestro de escuela", se me ha ocurrido, dejando volar la imaginación, establecer un paralelo, incompleto por supuesto entre la Argentina de Sarmiento y la que nos toca vivir a nosotros.

Comencemos por el orden de los valores morales;

Frente a la desmedida corrupción de la actual clase dirigente, que si bien puede negociar con la justicia, ya ha sido condenada por la sociedad. Tuvimos un presidente que alquilaba la vivienda y recién al finalizar su mandato pudo adquirir la propia (en realidad lo hizo su apoderado Manuel Ocampo), con los ahorros de sus sueldos de seis años.

Incluso el terreno de la quinta donde instaló la casa prefabricada en la que falleció; le fue donado por colecta pública de nuestros hermanos paraguayos.

Es remarcable también que, cuando el astillero donde se construyeron las nuevas unidades de la Armada, le obsequiara un vaporcito de paseo bautizado el "Talita", lo entregó para ser incorporado como bien nacional. Mientras tanto y contrastando con el nepotismo tan de moda en los actuales elencos gubernamentales, su única hija y sus propias hermanas trabajaban como docentes en el San Juan natal.

En oposición a los escraches (y perdón por el burdo neologismo), que sufren las actuales autoridades al cumplir 75 años (a 13 de haber finalizado su mandato) fue homenajeado por una manifestación popular, la mayoría de jóvenes, que lo buscó en la ya mencionada casa de la calle Cuyo (hoy Sarmiento) 1251. Ello pese a que, si bien amaba con pasión al pueblo, no lo aduló jamás pues era un demócrata y no un demagogo.

Actualmente proliferan las facciones, cada sector pretende solucionar sus problemas desentendiéndose de los demás; la sociedad está "partida" y esos partidos procuran el Monopolio del poder aunque eso implique conculcar las libertades ciudadanas. Los cuatreros y matreros de ayer se han transformado en los piqueteros y saqueadores actuales.

Quién puede afirmar hoy que su partido es la Patria? y por ello "es porteño en las provincias, provinciano en Buenos Aires y argentino en todas partes."

En cuanto a la libertad, Sarmiento decía -. "He dejado a mis adversarios toda la libertad, mas libertad de la que gozan los adversarios en parte algunas, la libertad de abusar de ella."

Respecto a sus capacidades para conducir la República, no tenía dudas y al enterarse que era presidente electo, manifestó: "tengo la convicción interna de que puedo hacer el bien, porque sé en que consiste, si tengo sueños de gloria, es la gloria a largo plazo, sin mucho cuidado por la popularidad momentánea."

Acriollando e1 "res non verba" de los latinos, encaró su gestión presidencial con el lema "hacer las cosas, hacerlas mal, pero hacerlas". Esto explica tanto sus aciertos, como sus fracasos. Era urgente recuperar casi medio siglo consumido por las guerras; había que construir una república moderna, era el hombre indicado para ello y puso manos a la obra, teniendo siempre como meta el interés nacional, en medio de un conflicto internacional y con una cohesión interna aún no consolidada.

En su primer mensaje a la Asamblea Legislativa presentó un programa de acción de gobierno y no uno de proselitismo partidario, porque como dijimos, su partido era la Patria. Dentro de los objetivos permanentes priorizó:

- "Educar al soberano", pues sin educación pública no hay democracia posible.

- "Consolidar la paz interior", que era imprescindible para reunir a la nación, eliminando los anacronismos localistas representados por las últimas montoneras.

En política exterior sostuvo el apotegma de equidad "la victoria no da derechos", aceptando el arbitraje en el litigio con el vencido, de cuya debilidad circunstancial no quiso abusar. Así se constituyó en uno de los precursores de la doctrina arbitral para la solución de conflictos en el marco del Derecho Interamericano, haciendo predominar la "razón sobre la fuerza".

Ya en su participación en el Congreso Americano de Lima en 1864, desautorizado por Mitre, se había solidarizado con los países hipanoamericanos (R. Dominicana, Chile, Perú y México), afectados por la política imperialista de los socios de la "Santa Alianza". Incluso en "Argirópolís" promueve la unión de los ex miembros de las

Provincias Unidas del Río de la Plata, esbozando una constitución para ella. Vemos allí un antecedente geopolítico del MERCOSUR.

No obstante ello, atento a las incursiones chilenas en la Patagonia y a los desacuerdos con Brasil por los tratados de Paz con Paraguay, no olvidó el principio latino de "si vis pacem para bellum" y modernizó el armamento del Ejército adquiriendo vapores acorazados para la flota. En otras palabras, revalorizó el rol de las FF.AA., cuyos institutos de formación fundó, no denigrándolas como se estila en los últimos tiempos.

'I'iempos en que nuestros jóvenes emigran buscando su futura en los países de donde provinieron sus antepasados, aquellos que llegaron atraídos por los proyectos del "37" y del "80". !Qué lamentable es que la juventud argentina pretenda construir utopías en el exilio!.

Decíamos en el comienzo que no podíamos repetir, por conocido, el inventario de sus logros.

Permítanme sintetizar. Su gestión como gobernante fue a su imagen y semejanza: obras superlativas, avances y retrocesos, aciertos y errores; gobernó "a la grande" - como decía Unamuno: "a lo Sarmiento". Inculcó a sus compatriotas justamente lo que nos está faltando hoy en día, la necesidad de progresar y el coraje de vivir!.

Asistimos a una crisis de valores que, como anticipara una Pastoral de nuestro Episcopado y recientemente un mensaje de Su Santidad, puede derivar en "una anarquía", lo que nos enfrentaría nuevamente a la alternativa de "Civilización o Barbarie".

Qué bien nos vendría que, empujado por el cálido Zonda Andino y a través de un imaginario "Túnel del Tiempo", arribara para conducir la nave del Estado Argentino ese eximio "Piloto de Tormentas".

Buenos Aires, 15 de Febrero de 2002
Julio Sarmiento