- Carta abierta a la ciudadanía argentina
-
- Los tiranos no merecen nuestro
homenaje.
por Alberto Julian Perez
- Presidente del Instituto Sarmiento de TEXAS.
Rosas no es igual a Sarmiento. Representaron dos
proyectos distintos de país, poco compatibles entre sí. Sarmiento fue un liberal, creyó
en la educación pública y gratuita, indispensable para formar los ciudadanos de un país
libre. Consideró indispensable en una democracia el papel de la prensa libre. Rosas
cerró escuelas, censuró la prensa, persiguió a los intelectuales. Sarmiento creyó en
la democracia representativa. Rosas instituyó una tiranía por más de veinte años. A
pesar de lo que creen muchos, los gobiernos de fuerza no salvan a los países, y en
Argentina tenemos una amarga experiencia al respecto. Sólo el respeto a la ley y a las
instituciones puede proteger a los ciudadanos. Rosas negó al pueblo el derecho a escribir
una Constitución. Para él nunca era el momento justo, argumento de todos los tiranos.
Sarmiento dejó su legado de libertad al pueblo argentino, Rosas el legado de
autoritarismo. Fue un demagogo y engañó al pueblo. Rosas y Sarmiento no pueden convivir
en un mismo espacio. Sarmiento es la Argentina de los inmigrantes, de las escuela
públicas y gratuitas, de la libertad de prensa, de las libertades políticas, y ésa es
la Argentina que los argentinos necesitamos en el futuro. No volvamos a Rosas, nos
volvamos a los gobiernos de fuerza, a las persecuciones políticas, a la censura pública.
El predio de Palermo no pertenece a Rosas. Es un espacio público, pertenece al pueblo
argentino. Nos hace falta entender a Rosas, como Sarmiento trató de entenderlo en su
Facundo, pero no podemos justificarlo con argumentos falaces. Tengamos fe en nosotros
mismos como pueblo. Las tiranos no merecen nuestro homenaje.