PALABRAS PRONUNCIADAS POR ELENA INÉS MAURIN DE RUFINO EN EL CEMENTERIO DE LA RECOLETA EL 15-02-2002, FECHA DEL NATALICIO DE DOMINDO F. SARMIENTO

 

Nuevamente nos encontramos en este lugar, que podríamos decir, casi de peregrinación, a rendir el justo homenaje a Don Domingo, que nació. el 15 de Febrero de 1811.

El panorama desolador que nos rodea ha dejado de ser el de una república. Gobernantes corruptos que solo buscan medrar en lo personal o lo partidario, quienes, no bien llegan a sus funciones comienzan a nombrar a sus familiares en altos cargos bien rentados y con posibilidades de negocios mayores. Hay falta de proyecto de país, de un norte señalado, lo que hace que las medidas tomadas son siempre tan absolutamente coyunturales, que da la impresión de que vamos en un automóvil fuera de control, con pilotos que solo atinan a dar volantazos que nos lanzan contra la montaña o hacia el abismo. La república está desapareciendo porque no existe un poder judicial independiente sino obsecuente con los poderes de turno. Vemos jueces corruptos tanto en su vida personal como en la función que desempeñan, lo que ha llevado al pueblo al descreimiento. Hay falta de respeto por parte del estado a los derechos esenciales de propiedad, de trabajo, de libertad económica. No existe la seguridad jurídica y las propuestas que escuchamos no se refieren a acatamiento de la Constitución sino nuevas reformas a la misma, dejada ya de lado la gloriosa de 1853. Hay crisis moral e institucional.

Algunos dirán que los tiempos viejos, los tiempos de Sarmiento no son ni soñando de la gravedad de los actuales, creo simplemente que eran diferentes, si no más difíciles. Se salía de un país que había estado en continuas guerras desde 1810, guerras de independencia y guerras civiles que aún no estaban definitivamente terminadas También la guerra de la Triple Alianza que debía terminarse, con la secuela de muertes y angustias que dejara. Amén de las deudas de guerra, enormes, que quedaron en este estado, en formación pero absolutamente fundido.

Al desembarcar en Buenos Aires, ya elegido presidente, habrá recordado las palabras a Mansilla del año anterior:-"Por mi madre y por Dominguito prometo que levantaré la piedra y la subiré sobre la montaña". Bajo la advocación de los dos grandes amores de su existencia, ambos muertos, va a iniciar la tremenda subida. El genio de luchador, como el de Paula Albarracín de acero, busca en la ternura y la emoción de los sentimientos más profundos la energía y la luz que lo impulsen Es recibido en la capital con distintas adhesiones y expresiones de confianza, pero como él dice llega al gobierno "sin partido, sin agradecidos, sin esperanzas personales", es decir, sin compromisos, tanto fue así que en algún momento comentó con cierta amargura que el lugar a que lo había llevado el voto de los ciudadanos fue quizás para que sienta más "el embate de los vientos y el vano tronar del rayo".Orientado por ese sentido ético también heredado, jamás pensó rodearse de amigos, parientes o partidarios ni en favorecer a los suyos dándoles cargos públicos. Su hija, viuda reciente, siguió trabajando de maestra en San Juan, lo mismo que sus hermanas y sobrinas, a quienes, sin embargo, protegió hasta su muerte, asignándoles a cada una de ellas una pequeña pensión, que sacaba de sus sueldos. A su cuñado Lenoir, viejo y enfermo, que sí osó pedirle empleo, no se lo dio justamente por esas razones, y así lo expresa en una carta a la hermana Procesa.¡ Que lejos estaba del nepotismo y... de estos tiempos en los que los funcionarios transforman lo público en privado

Y Domingo, como su padre Clemente, tenia un sueño, él era de los "Sarmiento Patria", como llamaban a esa rama de su familia en San Juan. Había heredado de él la maravillosa capacidad de imaginar y de creer que podía hacer realidad las más maravillosas fantasías y y un temperamento impulsivo, junto con esa autoridad y don de mando de los arrieros, que admiró en su padre de niño.

 

Desde su adolescencia, Domingo había comenzado a tejer su proyecto de vida, que enlazó con un proyecto de país para su Patria. Había tenido una maravillosa revelación en su adolescencia, cuando fue impactado por el espectáculo de la entrada de la montonera de Facundo, a caballo, casi fantasmales con sus enormes guardamontes de cuero crudo que les tapaban casi todo el cuerpo, como enormes alas del averno. Oyó su ruido al chocar entre sí y los gritos, insultos, risotadas envueltos en nubes de la tierra que se levantaba a su paso. De lo profundo de sí supo que en ello estaba el origen de las desgracias de su país. El profundo humanismo cristiano bebido en su hogar, aprendido con sus maestros los sacerdotes José Eufrasio Quiroga Sarmiento, Don Pascual Albarracín, Don José de Oro, sus tíos le hizo ver, detrás de esos monstruos aterrorizantes, a seres humanos que necesitaban ser descubiertos. Después supo que eso era "la barbarie", que sólo es humanizada por la educación. En ésta búsqueda de lo verdaderamente humano, lo pedagógico fue entonces el medio de elevar el nivel moral, intelectual y económico de su pueblo. Comienza a elaborar un proyecto de país que se centra, entonces, en la educación. Es un proyecto que visualiza, de agricultores de artesanos, de industrias, de comunicaciones de transporte, de artes y ciencias y técnicas. Su misión en la vida sería luchar para lograr esta transformación de los individuos y así llegar a la transformación de la nación. De su madre, nacida cuando San Juan todavía pertenecía a la España Chilena, heredó el respeto por el orden, el trabajo, "la naturaleza ética" , diría. De su padre recibió no solo las ideas de revolución y cambio, sino también la pasión y la convicción de que él podía lograr estas transformaciones.

Dijo cuando recibió a docentes y alumnos en una manifestación cuando se hizo cargo de la presidencia. ":El pueblo de Buenos Aires me ha hecho ayer una manifestación que bastaría para enorgullecer a cualquier hombre en la tierra, sin embargo esa manifestación puede hacerse a veinte personas más en Buenos Aires, en la República Argentina, en la América española que la merecen más que yo. Pero la manifestación de los profesores y de los niños de las escuelas no es igual. Esta es puramente mía, no la cedo a nadie: porque me pertenece exclusivamente, porque es el resultado de mi obra de treinta años.( ...)vengo de un país donde la educación ha conseguido establecer la verdadera democracia, igualando las razas y clases. Nosotros necesitamos escuelas porque ellas son la base de todo gobierno republicano. Lo que sucede entre nosotros en educación me recuerda a un cuento popular que he oído en los EEUU y que voy a referir a Uds. Un día vinieron a decir a una señora que la vida de su esposo se veía amenazada porque lo había acometido un oso, y ella sin inmutarse contestó "Yo no me entrometo en los asuntos de mi esposo; que él se las componga con el oso.". Eso es lo que pasa en la Rep. Argentina con la educación. Se dice que es necesario educar a los pueblos pero los gobiernos contestan "no me meto con el oso" Se dice que es necesario hacer del pobre gaucho un hombre útil a la sociedad, educándolo, y todos contestan: yo no me meto con el oso, pero es necesario meternos con el oso para que el pueblo argentino sea un verdadero pueblo democrático". Y él se metió con el oso que era la ignorancia, la miseria y la corrupción- Acometió en su contra con toda la fuerza y la perseverancia de los que se saben predestinados y si no logró vencerlo a pesar de toda la energía y voluntad, fue porque era demasiado grande y poderoso. Hoy parece que tenemos colonias de estos osos diseminadas por toda la República

 

Durante su presidencia tuvo tantas realizaciones que llevaron a tal transformación, que fue acusado de "manejar la República impulsado por sus delirios de grandeza". ¡Cuánto desearía yo que nuestros gobernantes actuales tuvieran una sola pizca de los delirios de grandeza para su Patria que tuvo Sarmiento!

Sobre la justicia dice mientras era presidente:"El poder judicial es independiente en su acción del Poder Ejecutivo " Sarmiento sabe que la autoridad de la justicia depende sustancialmente de la calidad de las personas que la aplican, y extrema los cuidados al elegir a los miembros de la Suprema corte. Para integrar el alto tribunal llama sucesivamente a Del Carril, como presidente, a Domínguez a Marcelino Ugarte, y a benjamín Gorostiaga como vocales, buscando asegurar su más alto prestigio moral y su mayor ilustración jurídica. Y al ofrecer un cargo de Juez Federal en Santiago le dice al candidato: "Deseo que mi administración se haga notar no por las batallas ganadas en la guerra civil, sino por el afianzamiento de la Constitución en todos sus fines prácticos, dando seguridad y garantías a los ciudadanos por la administración de justicia".

 

Etica personal incorruptible. Proyecto de vida enlazado a un proyecto de país de elevadas metas sociales, políticas, económicas. Respeto a los derechos. Respeto a la Constitución y a las leyes, con una Suprema corte independiente que lo asegure.Ese fue el proyecto de Sarmiento. Es el norte que nos señala y el mensaje que heredamos.

 

ELENA INÉS MAURIN DE RUFINO