INTUICIONES DE SARMIENTO
Por Juan Romulo Fernandez

  

En "Flos Sophorum" dice Eugenio Dors que muchos de los grandes inventos y descubrimientos han sido como previstos por hombres intuitivos. Sarmiento es, a este respecto, un caso sorprendente, a lo largo de su vida tuvo muchas intuiciones admirables. Bastaría en la ocasión citar algunos casos.

Como Shakespeare presintió la biología, Sarmiento escribió su obra sociológica, el "Facundo", mucho antes de que Taine formulara las leyes de la moderna ciencia llamada Sociología. Del propio modo que Macaulay presintió, en su estudio sobre Federico, la unidad alemana 47 años antes de que el hecho se produjera, Sarmiento afirmo entre nosotros, en plena crisis de desintegración, la unidad Argentina. En 1871, durante la epidemia de fiebre amarilla que tantas vidas segó en Buenos Aires, Sarmiento, antes que Pasteur crease la bacteriología, prescribía la obligación de hervir el agua antes de beberla. En la sesión del senado del 2 de octubre de 1879 previó la radiotelefonía, fenómeno que nosotros hemos visto aparecer hace pocos años. "Imaginaos, dijo, que estáis oyéndolo, (a Sherman, ministro del Interior del Presidente Hayes en Estados Unidos), por medio de un teléfono perfeccionado de un futuro Edison, que tendremos un día para oír la voz de la verdad por todo el ámbito de la tierra, como la trompeta final del Arcángel, estéril ya para aleccionar a los pueblos". Y en 1886, según refiere Augusto Belin Sarmiento, nieto del prócer, este adelantaba la existencia de rayos X.

Es el chispazo, el quid divinum, que hace del hombre autentico rey en el planeta. Un gran poder imaginativo, una vasta inteligencia y una sensibilidad siempre despierta, al reunirse como factores concurrentes en ciertos seres ventajosamente dotados producen esa facultad de inducción y de adivinación que se manifiesta en ciertas vislumbres, que son en realidad estados más próximos al instinto que al razonamiento. No es acaso que desaparezca la luz del raciocinio en cuanto aptitud de pausado análisis acerca de los tramos que conducen de la causa al efecto, sino una imponderable rapidez de visión que permite al espíritu saltar raudamente del punto de partida al punto de llegada. Es esa fuerza de intuición una de las premisas del genio; y Sarmiento fue expresión máxima del hombre genio.

Juan Romulo Fernandez